Lunes 15 DE Julio DE 2019
Opinión

Reflexión y acción

No creo que hoy haya unanimidad para exigir la renuncia de Jimmy Morales, pero descontento existe y se manifiesta en diferentes formas.

 

Fecha de publicación: 09-03-17
Por: Miguel Ángel Albizures

Estamos atravesando por momentos sumamente difíciles en que la acción sin la reflexión, nos puede costar un retroceso a los peores momentos del conflicto armado. Las protestas tienen razón de ser porque no se ve un plan concreto para superar la crisis económica, política y social que vivimos: El precio de los productos de primera necesidad sigue subiendo, la pobreza y extrema pobreza no desciende, aumenta. La muerte de niños por desnutrición es constante e innegable, el desempleo desespera a la juventud, los servicios de salud siguen siendo deficientes, las carreteras son intransitables, leyes importantes paralizadas en el Congreso, la corrupción sigue viento en popa, la violencia y la extorción son desesperantes, las mafias siguen gobernando en las cárceles, la violencia contra la mujer continúa, la discriminación, el racismo y la exclusión, están a la orden del día. Los ataques violentos a defensores de derechos humanos, líderes comunitarios y periodistas, se multiplican. Es decir no avanzamos, retrocedemos porque son contados los funcionarios capaces y dispuestos a echar para adelante planes que favorezcan a la población que se encuentra en completo desamparo.

Todo ello y mucho más, provoca reacciones de los sectores sociales que exigen una mejor conducción y no solo quejas de intentos de golpes de Estado o declaraciones en contra de periodistas, pues de seguir así, puede llegar a justificarse la petición de renuncia y provocar que otros sectores –no necesariamente organizados– tomen la Plaza Central y se repitan los movimientos de 2015 que obligaron a la renuncia de la vicepresidenta y del presidente. No creo que hoy haya unanimidad para exigir la renuncia de Jimmy Morales, pero descontento existe y se manifiesta en diferentes formas. El problema en una situación como la que atraviesa el país, es el peligro de que asuman el poder quienes se ven amenazados en sus intereses juntamente con quienes representan el atraso y la violencia de años recientes, pues son los mismos que diseñaron y mantienen la campaña en contra de Iván Velásquez y la Fiscal General Thelma Aldana.

Por eso, no se puede exigir la renuncia del Jimmy Morales, sin reflexionar detenidamente sobre el costo que ello puede tener para el ejercicio de diversos derechos ciudadanos, pues no se vislumbra en el horizonte al estadista que, junto al pueblo, pueda sacar al país del atolladero. Lo importante hoy, es seguir actuando y exigiendo que se corrija el rumbo y poner el pie en la puerta para evitar que se cierre violentamente y empiecen días de oscurantismo, pues para desgracia de todos, la composición del Congreso es un desastre, los diputados siguen viendo sus intereses y los intereses de la clase dominante y no pocos de ellos, los intereses del sector más atrasado de militares en activo y militares retirados que ven comunistas en todo.