Miércoles 22 DE Noviembre DE 2017
Opinión

Legislativo ilegítimo

Parlamento no goza de confianza social.

 

— Helmer Velásquez
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Lo que por las calles es charla peyorativa y jocosa; al referirse al Congreso Nacional, no es más que la evidencia de la quiebra del sistema de Gobierno en Guatemala. Todos los poderes están desgastados, sin embargo el Legislativo, es el que más descrédito y rechazo causa en la ciudadanía. El sentimiento es generalizado. El consuelo entre analistas es que se trata de un mal necesario. La actitud que las personas asumen frente a los diputados, es diferenciada, según la ocasión: si se necesita empleo, actitud zalamera, se les adula, se les hace sentir dirigentes nacionales. Eso es muy eficaz en sujetos sin liderazgo alguno. Si se trata de sacarles algo: donación o similares, se les retrata estadistas. Diploma incluido. Cuando de aprobar o desaprobar Decreto alguno se trata, unos recurren al chantaje, por pecados pasados o presentes, debidamente documentados. Otros a la discreta mordida u otros manjares. Los sectores sociales y populares acuden a la movilización ciudadana. De las tres formas, esta última es la que detestan los diputados. Por seria, consecuente y regularmente apegada a intereses, nacionales, sin ganancia por voto.

El Congreso es cualquier escenario, menos foro político. En eso estamos de acuerdo la mayoría de sectores del país. Muy orondos afirman –diputados– que fueron electos y que representan al pueblo. Son únicamente ganadores de la rifa electoral. Eso son las elecciones, en este país. En esta legislatura, por ejemplo: los Diputados que “representan” a Quiché ninguno nació allá y confiesan visitar poco aquellas tierras. Uno de ellos es chafa y afirma que está en contra de reconocer las autoridades ancestrales “porque no fueron electas”. Profundo argumento. Los de Jimmy, andan haciendo aspaviento para evitar los tribunales, también, están en contra de las Reformas Constitucionales y no proponen nada. No tienen ideas. Ni discurso. Solo intereses ¡Pero fueron electos! Lo que salta a la vista, es la necesidad de profundizar la reforma a la Ley Electoral y la Constitución. Pero… qué haremos si a quienes les toca la reforma es a ellos y la “voz del pueblo” les viene guanga.

Este Organismo atiza el fuego, está lleno de mercaderes en el templo de la política, dominan la agenda, superan en número a los diputados decentes. Desafían a la sociedad, atajan cualquier reforma Constitucional u ordinaria. Pretenden perpetuar la impunidad. El problema de ello, es: a dónde va Guatemala ¿se autodestruirá como Estado? O, ¿seremos intervenidos por el canche aquel? Universidades, Centros de Promoción, Sectores Sociales y Populares organizados, tenemos la palabra.