Jueves 13 DE Diciembre DE 2018
Opinión

Los dados cargados

Al banalizar la aplicación de la justicia, se diluye su esencia y la responsabilidad en la búsqueda de la paz social y del bien común su fin último.

 

— Amílcar Álvarez
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La historia enseña que los dogmas políticos engendran una falsa autoridad en los dirigentes que los vuelve inmunes ante la razón y los obliga a olvidar que es legítima siempre que se apoye en la verdad, por eso el destino nunca se equivoca cuando al final de la jornada los espera con la justicia en la mano castigándolos por mediocres y corruptos, porque cuando no son lodo son polvo. La polarización generada por la reforma Constitucional confirma que el dogmatismo es un espejo en el que se mira el que quiere mirarse y se repite con diferentes actores que coinciden en el propósito de impresionar la imaginación de los ignorantes, aplicando a sus constantes mentiras un barniz que sirve para que los parásitos sociales se multipliquen y consoliden. Al incorporar en las reformas el pluralismo jurídico en lugar de mejorar la convivencia social y aliviar la incertidumbre en que vivimos el país se polarizó y dividió, fijándose solo en el enfermo y no en la enfermedad que nos agobia y carcome el alma: la ignorancia. Al banalizar la aplicación de la justicia, se diluye su esencia y la responsabilidad en la búsqueda de la paz social y del bien común su fin último, provocando una grave crisis institucional desvirtuando el mandato que los gobernantes reciben del pueblo. En las actuales circunstancias es oportuno y necesario avanzar, no retroceder en la construcción de una sociedad diferente en un siglo innovador que ubica al ser humano en una dimensión que jamás soñó alcanzar, sin abstraerse de lo fundamental que es la cohesión social, la coexistencia pacífica, tomando de referente la libertad en una sociedad de leyes que consiste en hacer lo que se debe no lo que se quiere. La realidad virtual ya enfrenta a la real en modelar el pensamiento de la juventud y la indígena no es ajena a ese fenómeno mundial, siendo normal que en su momento no acepte la vigencia de los valores de sus ancestros en una época en que la evolución tecnológica diluye los principios y las costumbres de la sociedad, creando todo tipo de conductas y nuevos delitos que obligan a fortalecer las instituciones. De esa cuenta es absurdo diseñarle el porvenir a las nuevas generaciones fingiendo entender su realidad y subordinarlas a un modo de vida que no digieren, impidiendo que sean arquitectos de su destino. Ese tipo de enajenación les causa risa. Los rasgos de la antigüedad son parte de la historia, la tecnología dará lugar a otro tipo de sincretismo en lo político, religioso, etcétera, facilitando entender la vida en el sentido existencial. Ya lo verán.

Mientras otras sociedades se enfocan en el futuro aquí lo hacemos en el pasado, creando crisis innecesarias sin bastar la provocada por la incapacidad y la corrupción de los políticos que se robaron la democracia. Sin una visión moderna de la realidad la reforma Constitucional se desvió a un tema que permite tergiversar la problemática social y política, incorporando un elemento perturbador que nos polariza: el pluralismo jurídico, siendo difícil imaginar las consecuencias de implementarlo. Las etnias indígenas son diversas como sus costumbres y en esa dimensión aplican la justicia ancestral sin lesionar el sistema jurídico vigente ni caer en el etnocentrismo, por lo que alterar lo que funciona bien no admite justificación, poniendo en evidencia la manipulación a ese valor intangible, de los seudolíderes que persiguen fines oscuros dividiéndonos ad eternum. Si nos descuidamos pronto asistiremos al funeral anticipado del proceso democrático que no logramos entender ni asimilar y que lejos de mitigar las discrepancias las incrementa, al tener vocación de esclavos y no la fortaleza de espíritu de reconocer y defender la grandeza de la libertad. Se magnifica por la ausencia de ética y moral en la dirigencia nacional, que con torpeza desnuda su debilidad por los vicios de la democracia, enseñando puntualmente lo que es: farsante, corrupta y mediocre.

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