Martes 18 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Fuegos artificiales

Por el gusto del asombro al contemplar el cielo.

 

— Méndez Vides
Más noticias que te pueden interesar

Los guatemaltecos gastamos inmensas cantidades de dinero quemando pólvora importada, por el gusto del asombro al contemplar el cielo surcado de luces. El país tiene tantas otras necesidades, pero igual se da preeminencia a la fantasía. Y no es práctica o costumbre exclusiva de la época navideña, porque la cuetería estalla en todo evento religioso o social, y se acostumbra en compromisos o bodas para impresionar y alegrar a la concurrencia.

La noche de Año Nuevo, por ejemplo, el cielo se ilumina espectacularmente. Es inaudito contemplar las luces desde el techo de mi casa en La Antigua, por ejemplo, porque desde los cuatro puntos cardinales suben fuegos artificiales con gran alarde de color, formando constelaciones que luego caen y van a dar al cráter del activo Volcán de Fuego, que aporta su magia con volutas de humo, llamas repentinas y un hilo de lava que se escurre por el borde.

El gusto por los fuegos artificiales es de todos, porque igual queman cuetes quienes tienen más o menos recursos, sin diferencia de color de piel. Somos un país asolado por delincuentes, sin recursos para hospitales o educación, pero gastamos millones de divisas en pólvora. Una salida por las carreteras permite apreciar el intenso tráfico de camiones de carga. El país está activo, a pesar de la política que frena el avance, a pesar de los extorsionistas y de la necesidad, a pesar de las quejas de los políticamente correctos que se presentan como redentores blancos de una “supuesta” minoría étnica afectada desde la época de la Conquista, cuando en realidad los pueblos originarios son mayoría y no se quejan sino trabajan. Los quichés dominan el comercio nacional, los quekchíes son productivos y han transformado las Verapaces… Tienen representantes en la política como en los negocios. Veamos a nuestro alrededor. Los mayas generan riqueza en todo el territorio, y no necesitan defensores ni de mañosos beneficiándose en su nombre. Los pobres van en relación al número. No en balde sufrimos un conflicto interno que tras mucha sangre modificó la estructura de la sociedad. Guatemala es un país diverso, donde quemamos pólvora sin miseria, porque nos identificamos con las luces de fuego por su variedad.

El problema en Guatemala son los que no hacen ni dejan hacer, porque ponen freno a todo esfuerzo. Guatemala es un país de oportunidad, donde la moneda se sigue valorizando a pesar de la inversión detenida. Para las próximas elecciones necesitaremos la participación de un líder que nos unifique, que sea pegamento de lo diverso, con visión para aprovechar la inmensa riqueza de nuestra patria. Entonces, los fuegos artificiales anunciarán el porvenir con júbilo.

Etiquetas: