Jueves 20 DE Septiembre DE 2018
Opinión

De Xibalbá a la puerta del cielo

Acaso la grandeza de la obra literaria de Luis de Lión fue la de conectar su humanidad con su palabra.

 

— Marcela Gereda
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Volver a leer a Luis de Lión es sumergirse en su humanidad única, en su amor por la palabra y por la poesía, y es también embarcarnos en su ojo agudo que capta esa ruralidad expresada desde su condición de clase y de etnicidad específica. Desde esa otredad negada y excluida.

Con una suavidad cruda indecible, su voz nos conduce por los mundos de esa conflictiva identidad que aunque a todos nos atraviesa, los efectos no son los mismos para unos que para otros.

La obra literaria de Luis de Lión es extensa y honda. Entre la novela, cuento, ensayo, poesía en verso y prosa poética aportó a la literatura guatemalteca y continental una voz inigualable en su condición de clase y de etnicidad. Un aporte fundamental que nos invita a vivir desde su propia piel la vida de esas mayorías invisibles, ausentes.

Ahí cerquita de La Antigua Guatemala, se encuentra el pueblo natal de Luis de Lión, quien fue desaparecido por Fuerzas del Ejército el 15 de mayo de 1984. Asesinado a 21 días de su secuestro según el Diario Militar.

Dice Vania Vargas que “si es cierto que en un hombre se puede resumir la historia de los hombres, ese quizás es hoy el caso de Luis de Lión, un escritor guatemalteco cuya vida y obra representa a una parte doliente de este país, la del diario reconocimiento y choque de las diferencias culturales”.

A este maestro en la observación de la realidad social y cultural de su entorno, que logró empacar esa observación en forma de cuento y poesía, lo considero un artista de la palabra y de la capacidad de asumir y defender una posición identitaria sin culpas ni complejos, jugando con los malabares de la pesada realidad desde una sensibilidad sobrecogedora y en la que deconstruye la condición colonial de la indianidad.

Este mago del arte de captar y atrapar las palabras fue un maestro rural, que amaba la poesía y quien quiso que los niños a los que les dio clases la amaran y abrazaran tanto como lo hacía él. Por eso realizó talleres de poesía y teatro con niños y jóvenes. Ahora es su hija Mayarí de Lión, quien está buscando dar continuidad, consciencia crítica y creatividad a niños, jóvenes y adultos a través de su trabajo en la biblioteca Luis de Lión en San Juan del Obispo y en la Casa Museo Luis de Lión donde se realizan talleres de música y se relata la historia de este escritor imprescindible para la historia de la literatura guatemalteca.

Hace poco estuve en San Juan del Obispo, en lo que un día fue la casa de Luis de Lión. Camina uno entre lo que fue su antigua máquina de escribir, su cama, sus discos LP, de sus libros, su ropa. Cuenta Mayarí que cuando el Ejército llegó a “despotricar” la casa de su papá, buscando armas Luis dijo a los soldados: “yo no tengo armas, mis armas son mis libros”.

Con sus “armas”, De Lión reveló esa conflictiva y paradójica identidad que nos atraviesa. Por momentos nos conduce a paisajes desgarradores y en otros a una belleza inasible, y en otros pone nuestro corazón a bailar como mago de la vida y de las emociones humanas:

“¿Por qué se empeña la muerte

En matar, vanamente, a la vida, si la más humilde semilla rompe la piedra más fuerte”.

“De repente nací yo, juan sin mayúscula, juan sin apellido, juan sin apodo, porque a saber cómo nací, de qué madre, de qué padre”. En el cuento El Inventor.

Acaso la grandeza de la obra literaria de Luis de Lión fue la de conectar su humanidad con su palabra, una palabra que brota desde la sinceridad y en la que se coloca no como víctima ni como héroe, sino como humano, lo cual lo convierte en una voz que conecta con todos, sin importar nuestra clase, etnia o nación.

Este jueves 2 de marzo Ediciones del Pensativo, invita al conversatorio de Xibalbá a la puerta del cielo en la que participaremos junto a Julio Serrano y Mario Roberto Morales. en el Centro Cultural de España/CCE, Edificio Lux, 3er nivel, 6a. avenida 11-02, zona 1, Centro Histórico, a las 18:30 horas.

“Para nosotras, en Ediciones del Pensativo, publicar las dos colecciones de cuentos y su única novela corta, es un esfuerzo para difundir y mantener vivo el legado de uno de los escritores más recordados y queridos de Guatemala”.

La voz de este poeta es imprescindible para comprendernos y entender la conflictiva y fascinante identidad de la que somos una amalgama y que contribuimos a producir. Los mundos a los que nos invita el autor de La puerta del cielo y de El Tiempo principia en Xibalbá, conectan con una ternura y una dimensión humana que acaso ni conocíamos. Ahí nos vemos.

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