Lunes 22 DE Abril DE 2019
Opinión

远离中国就是向愚蠢靠拢。

Tres escenas en la Casa Presidencial.

— Gonzalo Asturias Montenegro

Primera escena. En el Salón Chino de la Casa Presidencial, el presidente Jimmy Morales conversa con un magnate cuyo nombre aparece en la Revista Forbes como uno de los mayores acaudalados del mundo. Por medio del traductor, el invitado le dice a Jimmy que el gran imperio comercial que posee podría comprar comodities en Guatemala. Jimmy muestra una gran satisfacción en el rostro. El millonario añade que ha disfrutado mucho sus estancias en La Antigua Guatemala, y que también ha quedado muy admirado por Tikal y Atitlán; y le revela que piensa invertir en el país una sustancial suma de dinero. Jimmy sonríe aún más. El presidente cancela otras citas y almuerza con el huésped en el inmenso salón de banquetes de la Casa Presidencial, iluminado por una gran lámpara con almendrones de cristal, a cuya luz chocan los vasos con licor mientras dicen –cheers!

Segunda escena. Siempre en el Salón Chino de Casa Presidencial, el presidente conversa esta vez con un emisario del Gobierno de la República Popular China, conocida como China comunista. Por medio del traductor, el enviado subraya (por si Jimmy no lo sabe o no lo tiene presente) que su país es la segunda economía del mundo, que tiene mil trescientos millones de habitantes, los cuales consumen cada vez más porque el libre comercio ha abatido la pobreza, a la vez que ha expandido la clase media. El emisario subraya que por medio de un potencial acuerdo de libre comercio, su país podría abrir de par en par las puertas a los productos guatemaltecos; y también ofrece promover las inversiones chinas en este hermoso país primaveral. Hasta aquí todo va bien. Pero, el emisario le dice a Jimmy que todo ello estaría sujeto a que se abrieran las relaciones diplomáticas. Jimmy frunce el ceño y pone una cara de perplejidad muy parecida a la que exhibía cuando de cómico actuaba en los sketchs de Draculín y Draculón en el programa Moralejas. La reunión es cordial pero relativamente corta, y ambos finalmente se despiden. No hubo el famoso Chin-Chin.

Tercera escena. El emisario chino de regreso a su habitación en el hotel cinco estrellas en la zona diez capitalina, tras quitarse la chaqueta, los zapatos, la corbata, desabotonarse la parte superior de la camisa, y acostarse en la cama, piensa en lo mediocre que son los guatemaltecos, porque, como no vio entusiasmo alguno en la propuesta, concluye que somos apocados porque no aceptamos los retos ni tomamos las oportunidades. Algunas semanas después, el enviado chino recibe la respuesta oficial: –“de momento, no; pero tomaremos nota para el futuro”.

Estos escenarios, que son ficticios pero verosímiles, plantean la pregunta acuciante: ¿por qué decir que sí al millonario y no a China, que ofrece mayores oportunidades de inversión y mercado? Taiwán compra en el extranjero (importa) solo el 17 por ciento de lo que hace China. ¿En dónde habrá más posibilidad de encontrar pequeños nichos para nuestras exportaciones, con quien compra más o quien compra menos? Y en la era de Trump, ¿acaso no es aconsejable diversificar el destino de nuestras exportaciones?

Con respecto a las relaciones diplomáticas, como China considera a Taiwán como una provincia rebelde no acepta que un país pueda tener relaciones con ambos (es con uno o con el otro). Sabedores de ello, los taiwaneses endulzan bien el paladar de los presidentes y funcionarios públicos de nuestros países para que se mantengan las relaciones diplomáticas con ellos. Taiwán fue un buen aliado en la Guerra Fría (ya enterrada, tiesa y fría), pero ahora no puede competir con lo que China ofrece en cuanto a mercado e inversiones. Ante todo ello, los guatemaltecos debemos escoger lo que más nos conviene para crear empleo y contener la creciente ingobernabilidad. Claro, que no podríamos darle un cheque en blanco a China sino un toma y daca que nos sea muy favorable.

Taiwán (cuya extensión es un tercio de la de Guatemala, y su población 7 millones mayor que la nuestra) es un país admirable porque desarrolló en poco tiempo una nación del primer mundo en una pequeña isla sin recursos. Sin embargo, la cooperación y los intercambios comerciales actuales con Guatemala son relativamente modestos, frente a la necesidad acuciante de inversión y mercados que nuestro país necesita para desarrollarse. ¡Se nos está
quemando la casa!

Concluyo diciendo que me duele escribir esto, que son gotas de realismo puro, porque tengo excelentes relaciones comerciales con personas y empresas taiwanesas, para las que solo tengo elogios por su eficacia y decencia. Aunque abriéramos las relaciones diplomáticas con China deberíamos mantener una entrañable amistad con Taiwán. ¡Amo a Taiwán, pero amo más las oportunidades de desarrollo que nos ofrece China!

gasturiasm@gmail.com

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