Domingo 15 DE Septiembre DE 2019
Opinión

El plan nacional de infraestructura

Es hora de buscar soluciones activas y no reactivas.

 

Fecha de publicación: 27-02-17
Por: Richard Aitkenhead Castillo

Guatemala tiene grandes desafíos por resolver. Se deben lograr los consensos para impulsar, en armonía, la reforma constitucional de la justicia. Hay que reconocer que el tema indígena, que tantas reacciones genera, debe ser discutido con amplitud. No puede aceptarse que todo lo que intente reinvindicar derechos de los pueblos indígenas, genere tanta resistencia. Tampoco es aceptable adoptar criterios populistas y no basados en derecho sobre temas de energía. Es momento de profundizar la democracia y no de vulnerarla. Los tiempos de cambio, deben ser apoyados. Los de anarquía, ser resistidos. En síntesis, tiempos de grandes desafíos.

Entretanto, la movilidad se dificulta en el país, con énfasis en la Ciudad Capital. Esto afecta la calidad de vida de familias guatemaltecas y afecta el desarrollo económico. Se requieren acciones e inversiones que permitan enfrentar necesidades de tranporte y movilidad en todo el país. Infraestructura es progreso. Por tanto, se propone la creación de un plan nacional de infraestructura. Sencillo pero ambicioso. Transparente y eficaz.

Todo empieza por aceptar que el Gobierno no es capaz de administrarlo en esta coyuntura. Tampoco debe ser un botín para la clase política y empresas corruptas. Debe ser el esfuerzo de transparencia y cambio. Esto significa, dentro del marco de la Alianza para la Prosperidad, el crear una entidad, de carácter nacional e internacional, con el BID por ejemplo, para impulsar la selección, licitación y supervisión de proyectos de infraestructura por valor de cinco billones de dólares a ejecutarse en los próximos cuatro años. Un plan que el Congreso debe aprobar en su conjunto, para posteriormente ser definido y licitado por esta nueva entidad. Su destino, un 40 por ciento para el Departamento de Guatemala, un sesenta por ciento para el interior de la República. Pueden ser carreteras, puertos y aeropuertos. El Gobierno y esta entidad, deben hacer la priorización respectiva.

Los proyectos deben contar con la garantía soberana para lograr financiamientos de muy largo plazo y a tasas adecuadas por los organismos financieros internacionales. Es aprovechar el bajo nivel de deuda externa del país. Deberán contar con inversión privada para hacer que sean lógicos en lo social y económico. Deben poder repagarse por medio de peajes y de apoyos presupuestales cuando corresponda. Al final, los proyectos después de un tiempo definido deberán regresar a ser propiedad del Estado. Deben contar con componente de transporte público. No deben generar un mayor déficit fiscal y son la base para impulsar la reactivación de la economía, más empleo, un tipo de cambio competittivo y la mejora de la calidad de vida del guatemalteco. De nuevo, debe insistirse que ante tantos desafíos, no podemos seguir por más tiempo sin actuar en los otros campos de la actividad pública. Es hora de buscar soluciones activas y no reactivas. El plan de infraestructura es una oportunidad ganar-ganar para la sociedad guatemalteca. Eso sí, con competencia y tranparencia.