Martes 13 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Mario Castañeda

— Jose Rubén Zamora
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Conozco al abogado Mario Castañeda, quien se desempeñó siempre con decoro, profesionalismo y valor, siendo fiscal del Ministerio Público. Tuve la enorme fortuna que él, junto a otros profesionales de la Fiscalía, como Mynor Melgar, Rolando Rodenas y Romeo Montoya, condujeron la investigación penal del allanamiento de mi casa realizado por la elite de inteligencia militar del país y el secuestro de mi familia en 2003, que fue ejecutado por agentes militares y paramilitares bajo las órdenes de los más altos mandos del Estado, en ese momento: Marco Tulio Abadío, jefe de la SAT; Carlos de León, fiscal general; Enrique Ríos Sosa, ministro de la Defensa, y Alfonso Portillo, presidente de la República.

A Mario Castañeda lo vi trabajando día y noche, meticuloso y sin descuidar un solo detalle de los hechos que hacían parte del caso, y luego fui testigo de su argumentación impecable y de la sólida acusación en los tribunales contra los responsables del cobarde crimen contra mi esposa e hijos. A Castañeda le debo que ese asalto no quedara impune y que, al menos, los responsables materiales hayan sido juzgados y condenados según la ley.

Ayer, en la sección elPeladero fue publicada una nota que menciona a varios abogados, incluyendo un Castañeda, ex viceministro de Gobernación, quienes, presuntamente, se reúnen en un despacho de la zona 10, a preparar la defensa de Roxana Baldetti. El exfiscal Mario Castañeda, a quien tanto admiro y respeto y considero familia, me ha llamado aclarándome que no está involucrado en defensa alguna de la ex Vicepresidenta.

En verdad nunca asocié al valiente exfiscal Castañeda con el abogado nombrado en esa nota, pero su aclaración me sirve para deslindarlo de cualquier acto censurable, que, en este caso, no sería defender a una persona señalada de actos corruptos y criminales, por muy vil y deleznable que sea, pues todos tienen derecho a una defensa profesional. Deslindo a Mario Castañeda de un actuar subrepticio y de contar con el patrocinio de personas vinculadas a la Presidencia de la República, pues no corresponde a su conducta ética plenamente demostrada. Y por los daños que la nota de marras pudo haberle causado, le ofrezco mis humildes disculpas, esperando que esta inmediata aclaración borre cualquier malentendido o dudas sobre su reputación.

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