Jueves 18 DE Abril DE 2019
Opinión

¿Qué hacer? ¿Qué camino tomar? XII

Por eso se proclamó la libertad de los indios explicitando que no serían esclavos por ninguna razón.

 

— Irmalicia Velásquez Nimatuj

El 20 de noviembre de 1542 se promulgaron las Leyes Nuevas que en cuarenta capítulos establecieron la gobernanza de las Indias, el buen tratamiento y la conservación de los indios. Esta especie de Constitución para “el nuevo mundo” sustituyó a las Leyes de Burgos emitidas por Fernando II, el 27 de diciembre de 1512.

Las Leyes Nuevas buscaron mitigar las múltiples violaciones que cometían los conquistadores y sus descendientes en la vida y cuerpos de los pueblos originarios. Por eso se proclamó la libertad de los indios explicitando que no serían esclavos por ninguna razón, se reguló la forma de recompensar a los conquistadores, se definió la ejecución de los “nuevos descubrimientos” pero fundamentalmente se abolió la Encomienda hereditaria –que era el reparto de indios y su descendencia–.

Con este paquete de leyes, el rey, al regular la Encomienda tocó la columna vertebral del poder y de la generación de la riqueza de los peninsulares. Trastocando así el linaje que construían y que implicaba heredar sus posesiones a sus hijos y a eso, no estaban dispuestos a renunciar. Por eso, los conquistadores-encomenderos rechazaron las leyes violentamente y no permitieron que les quitasen la mano de obra esclava que garantizaba la producción de su fortuna. Los Encomenderos y la Iglesia católica se unieron y con sangre lograron que en 1545 la Corona derogara las Leyes Nuevas y eso perpetuó la Encomienda-Esclavitud.

Hoy los herederos de los encomenderos del siglo XVI, arremeten contra el reconocimiento constitucional del Derecho Indígena bajo el argumentando de la ignorancia y falta de profundización en el tema. Sin embargo, la razón de fondo es la misma, se niegan a que los indígenas como seres libres ejerzan el derecho a mantener el equilibrio de sus mundos y con argumentos falaces buscan mantenerlos en la miseria, ignorancia y controlándolos ideológicamente a través de las iglesias, para garantizar los hambrientos brazos que necesitan sus empresas o para despojarlos de sus últimos territorios. Esto es intolerable e inhumano para quienes somos descendientes de la Encomienda y sobrevivientes de los genocidios pero indispensable para reproducir el linaje de los criollos y heredarlo a sus descendientes de esta finca llamada Guatemala.

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