Sábado 22 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Principio de Pareto

En términos generales, este principio, más empírico que científico, pero validado ampliamente en la práctica, se basa en el concepto que el 20 por ciento de las cosas que hacemos, genera el 80 por ciento de los resultados.

 

— Carlos Colom
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Conforme pasan los días, nos enfrentamos en el país a más y más desafíos de toda naturaleza. Ante este escenario, es fácil perder la visión de largo plazo, dejar de plantearse metas trascendentes y trabajar para cumplirlas. También es fácil perder el enfoque en resolver los problemas más importantes, cuya solución contribuiría a generar grandes beneficios. Un principio que resulta útil cuando se tiene que priorizar, es el Principio de Pareto, o regla del 80/20. En términos generales, este principio, más empírico que científico, pero validado ampliamente en la práctica, se basa en el concepto que el 20 por ciento de las cosas que hacemos, genera el 80 por ciento de los resultados.

En sectores clave y estratégicos para el país como el sector eléctrico, este principio es básico. En un pasado reciente, el país no tenía suficiente oferta de electricidad, y había que racionar el servicio todos los días. La solución era fácil de identificar pero difícil de implementar, ya que requería de inversiones en nuevas centrales de generación de energía que representaban cientos de millones de dólares, que el Estado no tenía. Afortunadamente, se logró fijar una meta: no más racionamientos programados en el país. También se priorizaron las acciones que llevaron a que hoy en Guatemala, los racionamientos programados sean cosa del pasado. Hoy tenemos abundante generación de energía con fuentes diversificadas, que aprovechan los recursos renovables de Guatemala para producir energía renovable y limpia. Esto ha permitido que la tarifa de referencia haya bajado, estructuralmente, en cerca del 50 por ciento en los últimos años. Otra realidad dramática, era que a principios de la década de los noventa, solo cuatro de cada diez guatemaltecos tenían acceso a la electricidad. La electrificación rural se priorizó durante el proceso de reforma del sector eléctrico, se fijaron metas claras, y se estableció un mecanismo que permitió que el ritmo de electrificación se multiplicara en diez veces y creciera a 56 mil viviendas por año. El efecto: hoy nueve de cada diez guatemaltecos tienen acceso al servicio.

Sin embargo, aun con estos logros, hoy muchas personas no perciben en sus facturas esta reducción de las tarifas, y muchos otros, no tienen acceso a energía eléctrica en sus viviendas. En buena medida, esto se debe a que no se ha aplicado el Principio de Pareto, y muchas veces las discusiones se entrampan en el 80 por ciento de las cosas, que si bien nos va, genera el 20 por ciento de los resultados. En los dos temas anteriores, dos acciones concretas (el 20 por ciento), servirían para remediar gran parte de los problemas (el 80 por ciento) que la población tiene hoy, especialmente en el área rural. Acción 1: Las corporaciones municipales, en todos los municipios donde la tasa de alumbrado público se cobra a través de un monto fijo, emiten una resolución en donde se cambia a un mecanismo de cobro de manera porcentual. Resultado: El que menos consume paga menos y el que más consume paga más, con lo que se beneficia a la gran mayoría de la población y se elimina una grave distorsión que hoy existe, en donde la mayoría de la gente en el interior del país paga más por alumbrado público que por electricidad en sus viviendas. Acción 2: Se reactiva y empuja con agresividad el Plan de Electrificación Rural, dotándolo de fondos por parte del Estado, haciendo alianzas con la banca multilateral, con las distribuidoras de energía, municipalidades y Cocodes. Adicionalmente a esto, se desentrampa el Plan de Expansión de la Transmisión, que ya se encuentra en ejecución. Resultado: Miles de familias que aún no cuentan con acceso a la energía eléctrica lo podrían tener.

Ante tantos desafíos, resulta fundamental aplicar este Principio, de tal forma que se invierta el tiempo y los recursos en fijar metas trascendentes y cumplirlas, y en solucionar los problemas, ampliamente identificados, que generarán la mayoría de los beneficios, no al revés.

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