Miércoles 21 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Peligroso comportamiento del tipo de cambio

— Editorial
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El tipo de cambio sigue en su imparable carrera hacia abajo. Esta vez, según las autoridades del Banco de Guatemala, producto de un influjo extraordinario de remesas durante las últimas semanas. Según esta versión oficial, ante el temor del endurecimiento de la política migratoria estadounidense y posibles medidas para frenar o encarecer el envío de remesas, cientos de miles de guatemaltecos residentes en los Estados Unidos han decidido acelerar e incrementar el envío de remesas hacia el país. Esta cantidad adicional de dólares viene a sumarse al ya elevado monto de remesas que el país recibe cada año producto del esfuerzo de nuestros compatriotas en aquel país. Es correcta la respuesta del banco central tratando de evitar súbitas variaciones en el tipo de cambio que luego se revertirían al desaparecer las causas que les dieron origen; este ha sido, en resumidas cuentas, el principio operativo que ha guiado las intervenciones del banco central el mercado cambiario.

Esta forma de proceder busca interferir lo menos posible con las fuerzas estructurales que determinan el tipo de cambio; tratando, a toda costa, de incurrir en intervenciones cambiarias contrarias al equilibrio natural que dicta la estructura productiva y económica actual. Un enfoque que no tendría crítica alguna si la estructura económica actual, la que resulta de un tipo de cambio de Q7.50 x US$1, fuera viable a largo plazo. El problema con este enfoque es que parte del supuesto que la estructura económica actual es la que más conviene al país a largo plazo; una estructura económica en donde cada vez se invierte menos en aumentar la capacidad productiva del país, en donde el otrora poderoso motor exportador cada vez se debilita más y en donde cada vez se crean cada vez menos nuevos empleos. Una estructura económica que se ha podido sostener gracias al creciente flujo de remesas y a las bajas tasas de interés que han permitido un creciente endeudamiento del país.

Si bien el banco central puede hacer muy poco para corregir este trágico destino de la estructura productiva nacional, es importante reconocer también que enfocan su atención hacia el lugar equivocado cuando justifican sus acciones en nombre de no interferir con las condiciones estructurales actuales. En las circunstancias actuales, esta forma de aproximarse al fenómeno garantiza que, a largo plazo, “todos estemos muertos”, dada la falta de dinamismo, productividad, eficiencia, innovación y crecimiento económico que caracteriza a la estructura productiva actual y su marcada estabilidad cambiaria.

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