Martes 20 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Quetzales débiles

No es agresiva como el águila o el cóndor.

 

— Méndez Vides
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El quetzal es nuestra ave símbolo, bella como el paisaje nacional, colorida, exótica, de larga cola que forma un arco de plumas. No es agresiva como el águila o el cóndor, sino tímida porque se refugia entre las altas ramas de los árboles evitando la presencia humana y para contemplarla hay que acecharla. Es ave en peligro de extinción o quizá ya emigró a otros países, como la inmensa cantidad de guatemaltecos que se refugian sin visa en territorios prósperos. La leyenda cuenta que cuando estaba agonizando Tecún Umán, herido de muerte por Pedro de Alvarado, descendió del cielo un quetzal luminoso que se acomodó sobre el pecho del guerrero desangrándose.

El quetzal nos representa y quizá hasta nos identificamos con su sospechoso ocultamiento medroso porque estamos acostumbrados a callar, para protegernos. La extorsión crece en el país de los quetzales. Niños recaudan “el asunto”, y la gente calla por miedo. Unos viven de los otros, como parásitos. Los delincuentes reclutan cobradores, obligándolos a dar la cara y exponiéndolos a ellos al castigo. Las madres temen por sus hijos. La gente calla como quetzales buscando un espacio donde refugiarse, lejos de los zopilotes que son su otro yo o su sombra, que vuelan en grupo hurgando en la podredumbre.

El miedo de quetzales solitarios se manifiesta cuando los extranjeros nos agreden. ¿Cómo es posible que recibamos, paguemos y aplaudamos a un cómico mexicano que viene a burlarse de nosotros? Hace unos cuantos días estuvo en Guatemala Adal Ramones, quien durante su show se burló de nuestro mandatario y de los guatemaltecos en general. Al Presidente lo atacó por su oficio de actor, y a nosotros por minusvalía, porque en los Estados Unidos no somos sino otros mexicanos. Nuestros vecinos no aceptarían tal cosa de un guatemalteco. Al presidente Peña Nieto lo pueden criticar los mexicanos, pero un extranjero nunca, porque ellos son nacionalistas y orgullosos. Los asistentes al show de este personaje popular en Guatemala, debieron haberse retirado de la sala, darle la espalda, pero pagaron con aplausos lo que merecía el abucheo. ¿Dónde quedó nuestra autoestima?

Somos quetzales solitarios volando sobre un país hermoso, iluminado, de cielo azul limpio y clima templado que cada cierto tiempo es sacudido por terremotos y catástrofes naturales, y compartimos el espacio con una nube de zopilotes que nos empañan el porvenir. Será por eso, que para no admitirlo, hemos reducido la condición de nuestra ave nacional a simple nombre del dinero.

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