Jueves 20 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Postville: la pesadilla que persigue a connacionales en Estados Unidos

Para no afrontar los cargos de ese delito que era mayor, todos aceptaron un convenio de culpabilidad.

 

— Manfredo Marroquín
Más noticias que te pueden interesar

Recordada como la mayor redada antimigrantes de Estados Unidos en un solo lugar hasta ese momento, 12 de mayo de 2008, en Postville, Iowa, protagonizada por 900 agentes del departamento de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) actuando con apoyo aéreo de helicópteros y avionetas, incursionaron en la empresa destazadora y procesadora de carne más grande de Estados, arrestando a 400 trabajadores, la mayoría guatemaltecos y mexicanos, a quienes confinaron en un recinto de exhibiciones ganaderas para hacerles juicio exprés al estilo maquila, atados de pies y manos. Con las medidas ejecutivas del presidente Trump, esta pesadilla cual película de terror, amenaza con llegar a todos los rincones del territorio estadounidense.

Erick Camayd-Freixas, doctor en letra de Harvard y asociado a la Universidad Internacional de La Florida, que en su calidad de intérprete federal le tocó vivir ese episodio imborrable en la memoria de todos los que la vivieron, documentó esa pesadilla en un libro titulado “Postville: la criminalización de los migrantes”, en el que narra magistralmente, cómo dejaron las autoridades migratorias a los trabajadores connacionales sin opción de defensa, forzándolos a declararse culpables de delitos que no podrían ser probados en un juicio ordinario.

En ese pueblo de apenas 2 mil 273 habitantes, es decir que la redada involucró a una quinta parte de su población, se vio alterada la vida en todos los ámbitos llegando incluso a verse afectados niños estadounidenses que presentaron traumas al percatarse que la mitad de sus compañeros de escuela simplemente desaparecieron del mapa, pues dejaron de asistir a la escuela por las capturas de sus padres.

A estos trabajadores les hicieron pasar por vejámenes y tratos inhumanos que están documentados en el citado libro, al punto que las altas autoridades de Homeland Security de ese momento tuvieron que abrir una investigación interna. Fue tal la brutalidad de esta redada que la mayoría de funcionarios ajenos al ICE, no pudieron dejar de manifestar su estupor. Incluso el mismo juez en un intercambio de palabras fuera del tribunal le manifestó a Erick Camayd-Freixas “estoy asqueado de todo esto, esta pobre gente me parte el alma, no estoy de acuerdo con nada de esto ni como se ha llevado a cabo”.

Ya no basta con deportarlos antes había que criminalizarlos con acusaciones que no hubieran podido ser probadas en un juicio, como el hecho de usar un número de seguro social falso, pero para probar eso como un delito hacía falta demostrar a quién se le había robado y además haber tenido intenciones criminales. Para no afrontar los cargos de ese delito que era mayor, todos aceptaron un convenio de culpabilidad.

 El caso Postville viene a cuenta por la visita que precisamente hoy, hace al país el máximo responsable de Homeland Security de Estados Unidos, el general Kelly, a cargo de la autoridad migratoria de ese país. Nuestras autoridades deben hacer saber al alto funcionario estadounidense que, si bien las deportaciones forman parte de una prioridad de su gobierno, estas no pueden ni deben ser realizadas violando ni las leyes de su propio país ni mucho menos los derechos humanos de los migrantes trabajadores. Una cosa es perseguir terroristas y/o delincuentes que amenacen la seguridad de las comunidades americanas, pero otra totalmente diferentes capturar in fraganti a indocumentados en sus mismas plazas de trabajo.

Obviamente capturar delincuentes y terroristas es un trabajo que lleva más esfuerzo y tiempo, mientras que seguir capturando inmigrantes trabajadores en sus propios lugares de labor es relativamente fácil y útil para engordar los números de resultados de esa importante institución de seguridad de Estados Unidos.

Etiquetas: