Domingo 23 DE Septiembre DE 2018
Opinión

 Me inclino por una sola reforma, pero pienso que podrían ser dos

La de los distritos pequeños, que es la que  instalaría al pueblo en el Congreso,  reforma que aún no ha sido presentada, y  la de la justicia indígena, si logrado el consenso.

— Acisclo Valladares Molina
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Una sola es la reforma constitucional que debemos emprender, la de los distritos electorales pequeños, reforma que lo es de un solo artículo de la Constitución, el 157, pero  que siendo de uno  solo,  tiene la capacidad de cambiarlo todo ya que es la única  que puede instalar al pueblo en el Congreso y que es capaz de unirnos a todos  en el más amplio consenso: auténtica  renovación del pacto de paz social entre nosotros.

 ¿Quiénes pueden ser candidatos a diputado en el sistema de distritos pequeños?

Todo ciudadano que quiera serlo y  sin necesidad de que lo postule ningún partido político lo que viene a terminar con el
monopolio partidario.

¿Cuántos serían los distritos electorales en un sistema de distritos pequeños?

Si se quieren tan pequeños como de 60 mil electores serían 160 los distritos  y  160 los diputados que integrarían el Congreso por cuanto que cada distrito elige
solamente un  diputado.

¿Quién dispondría la composición de cada distrito?

Lo haría el Tribunal Supremo Electoral.

¿Qué pasaría con los diputados por lista nacional?

No habría ninguna lista nacional diputados.

¿Qué pasa con los candidatos que quedan en segundas, terceras o cuartas posiciones?

Se quedan en sus casas puesto que cada distrito elige un solo diputado y, en consecuencia, solamente el ganador es elegido.

¿Estaría representada la población indígena en el Congreso?

Sin lugar a dudas puesto que ganarían candidatos indígenas en múltiples distritos.

¿Habría una buena cantidad de mujeres en el Congreso?

Tantas como ganadoras se dieren.

¿Y qué pasa con los migrantes en el sistema de distritos pequeños?

Dentro de los 160 distritos que se establezcan quedarán establecidos los distritos de guatemaltecos en el extranjero y cada uno de estos distritos elegirá su diputado.

¿Puede ser reelecto el diputado?

Si puede serlo pero tan solo en su distrito. Si desea cambiar de distrito tiene que dejar pasar dos procesos electorales antes de intentarlo. (De esta forma se evita que del transfuguismo de partidos pudiéramos pasar al transfuguismo de distritos)

¿De cuánto tiempo es el período para el que se elige a un diputado?

El período es de dos años, renovándose cada dos años la totalidad Congreso, la mejor garantía de que el diputado no se olvide de lo que debe defender –es decir- de los intereses, los principios y los valores de sus electores.

¿Qué control ejerce el elector sobre el electo?

El mejor de los controles. Si el diputado lo hace bien, le estará premiando  con la reelección pero, si mal, lo echará del Congreso.

¿Cómo se logra que no se pierda la experiencia?

Siempre se darán diputados que serán reelectos, los que merezcan la aprobación de su distrito.  

  ¿Es cara la campaña electoral  en el sistema de distritos pequeños?

No lo es puesto que resulta más fácil llegar a un número pequeño de electores y, aunque el dinero será siempre importante, un candidato con imaginación y esfuerzo, sin tenerlo, podrá derrotar a quien lo tenga.

¿El número de diputados tiene que ser de 160 en el sistema de distritos pequeños?

No necesariamente. Depende de cuán pequeños queramos  los distritos. Podrían ser, por ejemplo, tan solo ochenta  y, en consecuencia, 80 los diputados a elegir,  número al que se refieren los acuerdos de paz pero, en tal caso, los distritos serían de aproximadamente 120 mil habitantes, lo que haría más costosa la campaña y permitiría menos   inter relación personal entre los candidatos y los electores: En última instancia,  entre los electores y ¿por qué no definirlo así? su diputado.

¿Qué es lo mejor del sistema de distritos pequeños?

Que usted en efecto –finalmente– sabrá  quién es su diputado  ¿Sabe usted hoy quién es su diputado? y que el diputado tendrá buen cuidado  de representar los intereses, los principios y los valores de sus electores, la siguiente elección siempre a las puertas.

Que pone al desnudo los falsos liderazgos y que lleva el debate político al Congreso, donde debe realizarse.

Que una vez el pueblo instalado en el Congreso -cordón umbilical de por medio entre electos y electores-  podrá conocer mejor todo tipo de reformas.

 (continuará)

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