Viernes 16 DE Noviembre DE 2018
Opinión

¿Por qué tan calladitos?

— Acisclo Valladares Molina
Más noticias que te pueden interesar

Todas las infracciones a la ley importan, tanto las pequeñas como las grandes, pero, al parecer, se nos quiere vender la idea de que la más grande y constitutiva de delito carece de importancia.

 Antes de entrar en materia sobre el negocio de los negocios – el “internacional” negocio de la Terminal de Contenedores (Más caro cuanto importemos y menos competitivo cuanto exportamos)– vaya mi más cordial bienvenida a Claudia Méndez Arriaza, destacada periodista que al reaparecer en su primera columna hace un interesante análisis del caso José Manuel y Sammy Morales tomando como punto de partida mis columnas, análisis que bien merece algunas reflexiones.

Como bien lo dice la columnista me permití argumentar que José Manuel y Sammy Morales tan solo hicieron un favor pero, la verdad de las cosas, es que no también compartí otros argumentos esenciales, los que me permito reiterar (1) Que los hechos ocurrieron en el año 2013 y que, en consecuencia, nada tienen que ver, con el actual gobierno.  (2) Que ninguno de los dos obtuvo beneficio económico alguno. (3) Que no se dio ninguna defraudación tributaria puesto que pagó Sammy Morales cuanto impuestos debía pagar. (4) Que tampoco se dio –y esta es la clave del asunto– ninguna defraudación al patrimonio del Estado puesto que este recibió, a cambio del dinero, las canastas navideñas. (5) Que todo se debió al fraccionamiento de compra decidido por la entidad compradora, fraccionamiento que constituye una infracción a la Ley, pero no delito. (6) Que es a la Contraloría General de Cuentas a quien le corresponde perseguir y sancionar el fraccionamiento realizado. (7) Que todas las simulaciones que quisieron ocultarlo tienen como única sanción su nulidad, tomando el lugar de estas lo ocultado.

Si se quiere que el fraccionamiento de compra constituya delito sería preciso que se legislara al respecto pero, mientras no se haga, no lo constituye.

Favor y simulaciones no tuvieron ánimo de defraudar a nadie, ni defraudaron (Si hubiera habido defraudación si habría habido delito) defraudación que en todo caso habría sido ajena a José Manuel y Sammy Morales puesto que quien realizó el negocio –esta es la verdad material– fue aquella a quien quisieron ayudar, es decir, la madre de quien era novia del primero.

¿Por qué retorcer los hechos y comparar este cuadro de la Guatemala emergente e informal (infracciones a la ley, sí, pero sin ánimo de defraudar y sin haber defraudado) con las grandes defraudaciones?

Los autores de la fragmentación siguen sin sanción  alguna ¿De no sancionarlos se trata?

¡Hummm!

Hablamos con Claudia Méndez Arriaza de la importancia que tiene el debate y puesto que ha tenido el valor de iniciarlo, me permito entrar en materia y reiterar ¿Qué pasó con el Comiso? ¿No resulta sospechoso que se calle sobre el tema de la Terminal de Contenedores? ¿Será que se están sirviendo en ese caso los intereses de los bancos internacionales? ¿Será que no puede tocárseles aunque se encuentren comprometidos –y hasta las cachas– en la intentada defraudación del Estado? ¿Será que tiene un caso tan débil la Comisión que constituimos –la CICIG– que no alcanzaremos el Comiso? ¿Un caso deliberadamente débil?

¿Para qué se dieron las mordidas, si se dieron?

¿Por deporte?

¿Para qué el contrato?

¿Para decorar la casa?

¿Para qué las inversiones?

¿Por el placer de realizarlas?

Las mordidas –si se dieron ¿Dónde está el pisto? y las inversiones realizadas– todas instrumentos del delito –con un inequívoco propósito– fin último de las mordidas e inversiones –los ingresos a obtener con la privilegiada e ilegítima explotación de la Terminal de Contenedores.

¿Qué es lo que cae en Comiso como consecuencia del delito?

Todos sus instrumentos (en este caso, mordidas e inversiones).

¿En qué consiste el Comiso?

En que, como penas –mordidas e inversiones– pasan a propiedad del Estado.

¿Por qué no se ha capturado aún –y escandalosamente– al “inversionista” extranjero?

Si se hace escándalo con las infracciones que no constituyen delito  –todas las infracciones son censurables pero no todas delito– ¿Por qué se calla con el Comiso que debe recaer sobre la Terminal de Contenedores, defraudación mayúscula del Patrimonio del Estado?

¿Alharaca con las infracciones y silencio con los delitos?

¡Hummm!

Sin lugar a dudas, tanto de que hablar, reflexionar y debatir:  “Ben tornata!”.

Etiquetas: