Viernes 24 DE Mayo DE 2019
Opinión

Los nenecos del norte

“La heroína continúa siendo la droga que mata más gente”. (UNODC –United Nations Office on Drugs and Crime–).

Fecha de publicación: 08-02-17

El 6 de agosto pasado, una nota perdida de Prensa Libre revelaba que las autoridades antinarcóticas localizaron, en el kilómetro 54.5 de la ruta antigua a Palín, un cargamento de heroína, valorado en Q53 millones. En la nota, Yodzaida García, subdirectora de antinarcóticos de la Policía Nacional Civil, se enorgullecía de la cifra de incautaciones de cocaína en lo que iba del año, y que llegaba a los Q860 millones.

En los mercados de tales mercancías riesgosas, la relación de precios entre el productor, que pone la tierra y mano de obra para dar vida al insumo principal, y los fabricantes y fleteros es abismal. Según análisis de la Revista mexicana El Economista, que lleva como título “La frontera y el precio de las drogas”, la arroba de hojas de coca cuesta US$25, mientras un kilo de pasta básica alrededor de US$950, pero con su procesamiento y puesta en los mercados estadounidenses, el kilo de procesado llega a los US$35,000. Y en lo que se refiere al opio, un kilo de heroína de la buena, llega a sobrepasar los US$71,000.

De acuerdo con el último reporte de UNODC (United Nations Office on Drugs and Crime), la producción de heroína y morfina en América Latina se ha duplicado en los últimos seis años, pasando ya a un volumen cercano a las 309 toneladas por año, sobresaliendo México y Guatemala y concentrándose aquí en el denominado triángulo del opio en el departamento de San Marcos, en los municipios aledaños a la frontera mexicana.

Mucho se habla de la oferta de opiáceos y demás sustitutos, pero ¿qué hay de la demanda y los estilos de vida? Un interesante reportaje publicado en el New York Times, sobre la epidemia del Opio en América (léase los Estados Unidos), advierte que los 50 Estados de la unión se enfrentan ante una de las amenazas más aterradoras de los últimos tiempos.

Los oficiales de la salud pública del país del norte la han llamado la peor crisis de la drogadicción en la historia moderna, al punto que las muertes por causas asociadas al consumo sobrepasaron a las muertes por armas de fuego, cobrando la vida de un total de 33 mil almas, la mayoría de ellos jóvenes de ambos sexos, que empiezan con los hábitos desde los 13 años. Tan solo en términos de muertes por sobredosis de heroína, estas superaron a las muertes por accidentes de automóvil. ¡Qué tal!

Una nota reciente de CNN revela que el juez de instrucción (Coroner en inglés) de Ohio se ha quedado sin mausoleos en el Condado de Montgomery debido a las abundantes muertes por sobredosis por heroína, lo que demanda la pronta adquisición de nuevos terrenos.

Todo ello conlleva a la vez graves problemas de salud pública, en virtud de que el número de doctores certificados para prescribir buprenorphine, que es el medicamento más utilizado en los abundantes programas de desintoxicación, se ha más que doblado desde el 2011, pasando de 16 mil galenos a 36 mil.

Emulando a las leyes gravitacionales del universo, las economías del traspatio de la “Great America” de Trump, nos jalan, y así como le dan vida al agribusiness de las grandes plantaciones de azúcar y palma africana, incentivan la clandestinidad de los pequeños productores, quienes reciben migajas, comparado con los grandes capos, encargados de la refinación y el flete de tan preciados productos de acceso a nirvanas temporales para los nenecos del “American Way of Life”.