Viernes 16 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Los feudos se resisten a la justicia

Han quedado en evidencia las posiciones y los rostros que defienden la continuidad de la impunidad.

— Renzo Lautaro Rosal
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La desvergüenza no tiene límites. Ver las reuniones, afortunadamente públicas, de la CSJ donde los desacuerdos son evidentes y abundan las defensas, más parece un show que no apunta a nada positivo. La agenda de cambios tampoco se ve en el recambio de autoridades del Colegio de Abogados.

El régimen de una justicia complaciente, corrupto y por tanto, parcial y dependiente está golpeado, parece afrontar riesgos a su permanencia y más aún frente a la posibilidad de su reproducción. Pero a nuestro pesar, sigue vigente. Solo falta ver alrededor. Una Corte Suprema que se aferra a no ser alterado su propósito de seguir haciendo favores, quedar bien con la mejor paga, protegerse entre ellos. La falta de consensos para elegir a su Presidente después del jalón de orejas de la CC es indicador que solo a pocos de sus miembros interesa la justicia como valor supremo por encima de fines perversos. La reciente elección de la Junta Directiva del CANG es otro poderoso indicador. Las fuerzas grises se reciclan pero no se dan por vencidas. La segunda vuelta se dará entre dos grupos que representan cualquier cosa, menos esperanzas por avances, espacios que emanen transparencia y apego al sentido de la justicia y de los profesionales que deben reivindicarla sin más motivación que la verdad. Dos imágenes a maneras de muros con un mismo mensaje: a pesar de los vientos en contra, seguimos vivos y coleando.

Las capacidades de reproducción y mutación de la corrupción y sus fenómenos colaterales son muchas. Cuando ya se les identificó, cambian de ropajes e incluso de retóricas y se nos pierden de vista. Es lo mismo que sucede con otras estructuras criminales: se pierden en las profundidades, en las cavidades que han sido trabajadas por años para desde allí operar y pasar inadvertidos.

Esa gama de intereses, más que personas o instituciones, preparan sus cañones para la nueva discusión de las reformas constitucionales. La correlación es distinta, las ansias de las facciones oficialistas son más evidentes aunque carentes de línea propia. Allí y en general en las bancadas mayoritarias, lo común es velar por su sobrevivencia, porque le pisen los talones a otros pero ya no a los diputados. Han quedado en evidencia las posiciones y los rostros que defienden la continuidad de la impunidad. Unos lo ven como oportunidad para avanzar, algunos como retrocesos desde la dimensión de los riesgos que representan los cambios. Entonces “mejor” generar un escenario de falsedades: reformar es sinónimo de más incertidumbre, más costos, detrás de los impulsores hay un proyecto político peligroso.

No dejemos de lado los verdaderos riesgos. Importa que la decisión sobre la presidencia en la CSJ marque rumbos distintos. Es evidente que varios de sus miembros son inelegibles. Pero al final, ese espacio no va a cambiar ahora ni porque se elija a alguno decente. Ese paso es importante, pero no suficiente. Hay que poner la lupa sobre los nuevos órganos del CANG, si de primas a primeras no caminan queda la ruta de la presión y la denuncia aunque eso proceda de las minorías. Las decisiones en las que intervendrán las nuevas autoridades son ligas mayores. Frente a las reformas, mesura y discernimiento para separar los factores disuasivos y entrarle a lo históricamente postergado.

Twitter: RosalRenzo

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