Lunes 24 DE Septiembre DE 2018
Opinión

El poder detrás del trono

¿Seremos testigos del renacimiento de Las Cruzadas?

— Carol Zardetto
Más noticias que te pueden interesar

El pasado fin de semana Estados Unidos enfrentó el caos. El presidente Trump firmó una orden ejecutiva para prohibir el ingreso a migrantes provenientes de varios países musulmanes. Los aeropuertos se convirtieron en lugar de locos. Abogados, manifestantes, jueces federales, alcaldes, funcionarios del cuerpo diplomático, empresarios, taxistas, todos reaccionaron al decreto. Lo que mucha gente considera un valor toral había sido vulnerado: la tolerancia religiosa. De hecho, la historia de la nación empezó así, con la migración de los históricos peregrinos que huían de la persecución religiosa. Ni el caos, ni la disidencia inmutaron al duro Trump y su séquito. Ninguna corrección política impedirá el avance de la agenda… ¿de Bannon?

Stephen Bannon fue colocado por el propio Trump para fungir como su mano derecha y le ha abierto todas puertas de la influencia en su gobierno. La prensa comenta dos cosas interesantes al respecto: la errática mente de Trump y la omnipresencia de Stephen Bannon a quien han llegado a llamar sarcásticamente “presidente de facto”.

¿Y qué quiere Stephen Bannon? Lo dijo él mismo: recuperar aquel paraíso perdido donde las naciones judeo-cristianas, de mayoría blanca, ejercían un capitalismo bíblico donde el poder se ejercía mediante estructuras jerárquicas bien definidas (que giraban alrededor del padre, ¡por supuesto!), y donde la comunidad tenía valores homogéneos (no habían gays, ni exigencias de respeto a ninguna diversidad). Todo esto enmarcado por el Estado-Nación, donde las fronteras eran como muros.

La globalización con su capitalismo rampante y su supuesta decadencia moral (tolerancia al aborto, a la diversidad sexual, al multiculturalismo), se presenta ante los ojos de Bannon como una víctima vulnerable al principal enemigo: el Islam.

Con esta visión del mundo clavada en su mente fanática, Bannon pretende que Estados Unidos lidere una guerra ideológica que concibe como un necesario choque entre civilizaciones. Para afrontar este desafío, Bannon predica que es urgente olvidar toda corrección política, la ideología construida alrededor de los derechos humanos y cualquier debilidad en la expresión de una autoridad vertical, abusiva y desafiante.

Para nosotros que todavía nos sentimos fuera de esta tormenta (no nos quedaremos así por muy largo tiempo), todo parece una ficción distópica. Para ellos, los norteamericanos, la pesadilla está allí en el oxígeno que se respira cada día. Pareciera que el famoso sistema de pesos y contrapesos no funcionará. Los senadores republicanos están dispuestos a doblar la rodilla ante este catastrófico monarca. El balón queda entonces en manos de una ciudadanía con pocos recursos para defenderse del poder.

Etiquetas: