Jueves 17 DE Octubre DE 2019
Opinión

La libertad de expresarse

Resulta en algo conspirativo.

 

Fecha de publicación: 02-02-17
Por: Mario A. Mérida G.

El Embajador norteamericano el año pasado inauguró el Plan de Bicipatrullaje a cargo de la PNC y PMT de la ciudad. Durante la actividad un reportero le preguntó su opinión sobre la carta enviada por el diputado Fernando Linares al Departamento de Estado norteamericano solicitando su remoción; el Embajador respondió “Es la libertad de expresión” (elPeriódico.

9/mayo/2016).

En 1985 opté a una beca, para estudiar en la Escuela de las Américas el curso avanzado de armas. Independientemente de lo aprendido, recuerdo el recibimiento que nos dio el capitán Macguire, quien finalizó con estas palabras: “Les entregó la Constitución de los EE. UU., que protege a los norteamericanos, no a ustedes, pero tienen que respetarla” –la advertencia me pareció improcedente, pero oportuna.

La libertad de expresión en los Estados Unidos alcanzó límites insospechados; quemar la bandera nacional para cuestionar al Gobierno no constituye delito. El Tribunal Supremo de Estados Unidos, en una sentencia histórica decretó que la quema de la bandera nacional en manifestaciones pacíficas no constituye un delito, sino que es un acto protegido por la Primera Enmienda de la Constitución, que establece el derecho a la libertad de expresión (el País. 23/junio/1989).

La cita anterior viene al caso por el temor de algunos guatemaltecos de expresarse legal y libremente –anónimamente lo hace cualquiera–, acerca de los acontecimientos que perfilan la coyuntura nacional. Una conversación telefónica resulta en algo conspirativo, debido a que muchos guatemaltecos suponen que sus llamadas están siendo grabadas, sabe Dios con qué fines. Personalmente recibo pocas llamadas por teléfono, que al contestar generalmente me preguntan ¿Podemos hablar por este medio? Y siempre respondo, por mí no hay problema, pero, si usted cree que lo pueden estar grabando, hablemos en la Universidad. Y la persona dice, ahora nos graban y vigilan a todos por órdenes de ya sabe usted quien; y le pregunto Putin, Trump o el chinito de Corea y, responde, no es broma. Bueno, entonces, le reitero hablemos en la Universidad.

La reproducción de la conversación anterior parece estúpida, pero corresponde a la psicosis que viven muchos guatemaltecos hoy en día. Algunas personas creen que la CICIG, el MP o la Embajada, escuchan a Raymundo y medio mundo para descubrir a los malos, creo, que no es así. Hay asuntos más importantes como la corrupción.