Jueves 17 DE Octubre DE 2019
Opinión

A los abogados del derecho

Aquellos –que aún–­ reivindican ética y justicia.

 

Fecha de publicación: 02-02-17
Por: Helmer Velásquez

Con título prestado del poeta Manuel José Arce. Escribo esta nota, movido por la preocupación que embarga a amplios sectores sociales, cada vez que hay elecciones de Junta Directiva o de delegados del gremio a la multiplicidad de organismos y comisiones en que el Colegio de Abogados y Notarios tiene representación. La preocupación como es sabido, estriba en que los “togados” en su ejercicio profesional, cívico y político han exhibido, absoluta falta de ética y obsesivo arribismo, aderezado, con ansias de riqueza. Se señala –y con razón– a los Abogados de la decadencia de la justicia: aquellos que estuvieron en la judicatura o alta burocracia en tiempos de las dictaduras militares “legalizaron” aberraciones y atrocidades. Ya en la paz un grueso de Abogados ha enriquecido de formas poco piadosas.

Para la ciudanía, la distancia entre ejercicio profesional y fraude, es tan delgada que cualquier actuación de los Abogados y Notarios es motivo de sospecha. Se achaca al gremio, haber amañando con ayuda de decanatos y rectorados universitarios, los procesos de selección y elección de las más altas judicaturas. Para lograr aquello se han integrado una especie de clanes de conveniencia (Nómada 25.1.17) en donde bajo la égida de un patriarca, oscuros grupos de Abogados cobijados por dineros y dádivas han logrado controlar la gestión judicial, con amargos resultados para la sociedad guatemalteca. Se conoce al Colegio de Abogados como el ágora en donde se juegan a suertes los destinos de uno de los pilares de la democracia en este país: El sistema judicial. Obviamente no es la totalidad de los Abogados. Un número significativo de estos, ha preferido mantenerse al margen de la actividad gremial y desarrollar desde la ética y el respeto al juramento del Abogado, su profesión de manera íntegra. Acá se ubica quizá la mayoría de Abogados; que sin proponérselo cedieron el espacio de dirección, a quienes han hecho de la profesión una mercancía. La batalla por la dirección del Colegio no ha sido ideológica, ha sido espuria.

Esta dramática situación mantiene alejado del gremio a un fuerte número de Abogados del Derecho –en la definición de Manuel José. Obviamente, la violencia militar y mafiosa influyó en este autoostracismo. La elección de esta semana, abre una pequeña puerta. Dependerá del voto de la mayoría silenciosa: Alejandro Balsells Conde, profesional y académico. Su propuesta señala un necesario inicio de renovación gremial. Aire fresco. El gremio está en deuda con la sociedad. Acá una oportunidad de reivindicación.