Domingo 23 DE Septiembre DE 2018
Opinión

¿Y si nos quedamos sin remesas?

Estas han sido planteadas como la única opción para la generación de empleo.

 

— Erick Coyoy / FEDES
Más noticias que te pueden interesar

El endurecimiento de la política migratoria de los Estados Unidos no es una novedad de la administración Trump. Ya había iniciado desde hace algunos años en la era Obama. Así que la atención nacional no debiera enfocarse en hasta donde llegará el recién estrenado presidente en este tema, porque será hasta donde la legislación y políticas de Estado vigentes se lo permitan, sino que debieran estarse analizando los cursos de acción posibles en el caso extremo de una drástica caída de esta valiosa fuente de ingresos, no solo para miles de familias principalmente rurales, sino para el país entero,  que por muchos años han sido las remesas familiares.

Y es que las entradas de divisas por este rubro crecieron tanto en los dos últimos años (por arriba del 13%), que pasaron de representar el 50% de las exportaciones totales en 2013, hasta el 75% en 2016. Es decir que mientras el país redujo sus ingresos por ventas de productos al exterior, aumentó sustancialmente el ingreso generado por la fuerza laboral expulsada por la falta de oportunidades de empleo. Y este escenario extremo, pero posible, requiere pensar más allá de las formas usadas e intentadas hasta ahora para reducir los costos de las empresas del sector formal, como supuesta única opción para hacer a Guatemala un destino atractivo para las inversiones.

Ya resulta impostergable una evaluación objetiva de las políticas de incentivos fiscales e instrumentos similares que se han usado por más de 25 años para tratar de atraer nuevas inversiones. Estas han sido planteadas como la única opción para la generación de empleo. Pero ya desde 2013, el Banco Mundial en su informe “El emprendimiento en América Latina: Muchas empresas y poca innovación” había señalado que para generar más y mejores empleos en la región no basta solo con aumentar el número de empresas formales. Señala el organismo que las empresas latinoamericanas introducen productos nuevos a un ritmo menor que sus contrapartes en otras regiones en desarrollo. Consecuentemente, esta falta de innovación daña la competitividad, frena el crecimiento y repercute en la generación de puestos de trabajo de calidad. Entre las razones posibles para esta situación están:

Insuficiencia de capital humano: Los graduados universitarios en ciencia y tecnología y los ingenieros escasean en América Latina, y esta escasez tiene un impacto directo en la innovación. Relacionado estrechamente a ello está la calidad de la educación,  que es un desafío crucial para la región.

Propiedad intelectual: el intento por garantizar los derechos de propiedad intelectual puede convertirse en una tarea burocrática casi imposible para los emprendedores de la región, lo cual desalienta la inversión en investigación y desarrollo de nuevos productos.

Logística: La modernización de los puertos, el transporte y el sistema aduanero podría mejorar las ventajas competitivas de los productos regionales. La baja calidad de los servicios públicos, enlaces de comunicación e infraestructura de transporte multiplican los obstáculos que enfrenta la región a la hora de mejorar su capacidad de producción.

Se concluye que el tamaño de las empresas  no siempre es el mejor indicador de potencial de crecimiento y generación de puestos de trabajo de calidad. Los emprendedores son piezas clave a la hora de mejorar la baja productividad y generar puestos de trabajo de calidad y beneficios económicos duraderos para la región. De esta manera, el informe recomienda generar un ambiente económico que les permita innovar y competir, reduciendo así el poder de los monopolios, mejorar la productividad y diversificar el ambiente de negocios.

Etiquetas: