Martes 18 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Reto público a Raúl de la Horra

– ¡Tu madre, pinche buey!

— Gonzalo Asturias Montenegro
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Raúl, no te conozco pero leo tus artículos. Algunos veces coincido con tus planteamientos; y en otras, no (qué bueno, porque así es la vida); pero, en todo caso, disfruto del desenfado y desparpajo de los mismos, como cuando tú describes al ser humano como sentado en dos sillas, con una nalga en el pasado y la otra en el agitado presente. Pues ahora quiero hacerte un reto público (¡sé que agarrarás el guante!) referente a la nalga que está en el agitado presente. Quiero pedirte públicamente que, como sicoterapeuta con experiencia internacional y docente universitario, en base al comportamiento público de Donald Trump, nos hagas un perfil de su personalidad, e indicarnos si el desarrollo emocional del flamante presidente de los Estados Unidos es o no superior al de un niño de diez años. Como un lego en sicología, yo lo estimo de esa edad, pero urge dar el salto del neófito al especialista.

Imagínate, Raúl, que yo públicamente y en forma arrogante te conminara a que con tu dinero construyeras el segundo nivel de mi casa, como lo hace Trump con México con el famoso muro fronterizo. Está bien que Trump lo edifique en su país (tiene derecho) pero que lo ejecute con fondos propios no con los del vecino, al que reta a que lo levante o a que se atenga a las consecuencias. Mi reacción solidaria con los mexicanos y su Gobierno sería la de gritarle a Trump: – ¡tu madre, pinche buey! Pero claro, la respuesta no puede ser instintiva sino racional, educada, pero firme, porque así lo exige la cortesía que debemos tener entre sí todos los seres humanos (inclusive para con los desalmados), y que es la regla de la diplomacia de los países. No podemos pensar, como lo hace un buen buen chapín, que para un coche un chiquero. Prefiero pensar que lo cortés no quita lo valiente. (Lo triste de este caso es la poca solidaridad latinoamericana para con México y el presidente Peña Nieto: ¡iberoamericanos mediocres y huevos tibios!)

Imagínate, Raúl, que en el colegio, Trump agarró a trompadas a un profesor de música por considerar que no sabía nada del tema. ¡Una arrogancia de los once mil diablos! Como en su casa era díscolo y no respetaba a su familia, el padre internó a Donald en una academia militar (sin duda que el centro castrense lo ayudó a ordenar su mente, pero ¿potenciaría su estancia allí el instinto violento y abusivo de su ADN?)

Para trazar el perfil sicológico de Trump, podrías analizar su comportamiento con las mujeres que oscila entre el odio y el maltrato y la violencia física y sicológica. Imagínate que el ahora Presidente de los Estados Unidos se refirió a las damas como “cerdas, gordas, perras, y animales desagradables”. ¡Y así se comporta con ellas! (¿en privado, cómo tratará a Melania?) En las primarias del Partido Republicano, dijo a una aspirante a la nominación que con la cara que ella tenía (que era la de una dama respetable) no podía ser Presidenta de los Estados Unidos. Como la ex-Miss Universo Alicia Machado ganó unas libras, la calificó de Miss Piggy y Miss Mucama, sin duda porque muchas mujeres latinas hacen ese noble oficio en los Estados Unidos. Disgusting!

Como tú habrás visto, entre las más visibles características de Trump figura la de ser narcisista, misógino, temperamental e impulsivo, violento, imprudente, machista, abusivo, ventajista, que si pierde arrebata, que jamás da disculpas a nadie porque “siempre tiene la razón”. Su personalidad es la de un Bulldozer, porque por donde pasa se lleva todo por delante.

Raúl, soy un lego en sicología pero con sentido común (y como lo expresaría un buen chapín del barrio de la Candelaria), considero que a Trump hay que apretarle varios tornillos de la cabeza, porque de al tiro los tiene flojos, como escribí el pasado mes de octubre. En realidad, es un peligro que ande así por el mundo porque imagínate que tiene al alcance de sus manos el maletín nuclear. Uyuyuuuuy.

Como Trump no ha visitado tu consultorio, quizás no puedas dar un diagnóstico de él (y si lo hubiera hecho, por ética no podrías hacerlo público), pero si al menos, por lo que conoces públicamente del magnate estadounidense, y con tus estudios y experiencia, decirnos cómo es el penthouse del Presidente de los Estados Unidos (¿minimalista? ¿desordenado? ¿Con los cables cruzados y pelados?) Nadie mejor que tú lo podría hacer. Raúl, acepta el reto público que te lanzo. ¡Dinos cuál es la arquitectura mental y emocional de Donald Trump! ¡Será muy ilustrativo!

gasturiasm@gmail.com

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