Martes 20 DE Noviembre DE 2018
Opinión

La economía vudú

El desastre económico, social y político apenas está comenzando.

— Roberto Blum
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Se ha dicho muchas veces que la economía es la “ciencia oscura”. Parecería que tal calificativo nunca ha sido más apropiado que hoy para lo que pasa por “ciencia económica” en la nueva administración de los Estados Unidos. Quizá sería todavía más exacto llamarla “economía vudú”, manejada por aprendices de brujo.

En 1940, Walt Disney produjo la película Fantasía. En ella integró la música del poema sinfónico L’apprenti sorcier, de Paul Dukas, basado en una balada de Goethe. Esta es la historia de un aprendiz de brujo que, en ausencia del maestro, intenta realizar un trabajo a base de encantamientos. El resultado es atroz. Los aprendices de brujo, incluso con buenas intenciones, solamente logran causar desastres. Los resultados de la primera semana de la administración Trump indican que está mayormente integrada por aprendices de brujo, que comienzan a practicar sus artes mágicas en el mundo real. Y los resultados pueden ser catastróficos.

Si la economía es la “ciencia oscura” –aun cuando esté en manos de profesionales–, cuando los encargados subalternos de hacer funcionar el Gobierno estadounidense tienen como guía el vudú económico, nada bueno puede esperarse. Y así está sucediendo.

La administración Trump ha logrado iniciar ya una verdadera guerra con sus vecinos meridionales, México y Centroamérica. La declaración de la misma se concreta en varios decretos Ejecutivos, firmados en su primera semana. Por ejemplo: la salida estadounidense del acuerdo Transpacífico (TPP), el inicio de la construcción del muro fronterizo, la suspensión de la ayuda federal a las ciudades “santuario”, la abrogación del DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia) –que privilegiaba a los “dreamers”–, la deportación masiva de “criminales” indocumentados y la amenaza, cada vez más creíble, de abrogar unilateralmente el acuerdo de libre comercio de Norteamérica (NAFTA).

Durante muchos años, México ha sido un buen vecino de los Estados Unidos. Hasta ahora, solo en dos ocasiones el Gobierno estadounidense había sido atacado por México. La primera fue en el ya lejano 1846, cuando México intentó recuperar el territorio disputado entre el río Nueces y el río Bravo o Grande del Norte. El resultado fue una guerra en la que el país austral perdió la mitad de su territorio. La segunda fue cuando el general Villa atacó el pueblo de Columbus, Nuevo México, en marzo de 1916. De inmediato los Estados Unidos organizaron una expedición punitiva, al mando del general John Pershing, que entró en territorio mexicano y durante casi un año persiguió a Villa infructuosamente.

Ahora el presidente Trump afirma que los Estados Unidos han sido víctimas económicas de un astuto México. Invadido sigilosamente y despojado por años de capitales y empleos, los Estados Unidos estarían en su derecho de responder a tales agresiones. Todas las medidas enumeradas antes parecen estar ejecutándose a partir de la promesa electoral de “hacer grande de nuevo a los Estados Unidos”, según la visión del paradigma económico vudú que ahora impulsa el presidente Trump, e implementándose por los aprendices de brujo que habitan la Casa Blanca y cuentan con el apoyo de una gran mayoría de los legisladores republicanos.

El desastre económico, social y político apenas está comenzando. No son solo México y sus hermanos pequeños de Centroamérica quienes lo sufrirán. Ellos serán únicamente los primeros en sentir los efectos de la economía vudú trumpiana, pero el resto de los habitantes del planeta los sentirán también. Hispanoamericanos, ¡amárrense los cinturones! Pronto nos veremos envueltos en una fuerte turbulencia.

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