Jueves 17 DE Octubre DE 2019
Opinión

Global Game Jam

Una puerta hacia el ingenio y la colaboración.

 

Fecha de publicación: 27-01-17
Por: Roberto Moreno Godoy

Los juegos y la realidad virtual despiertan una verdadera pasión en niños, jóvenes y adultos, a quienes vemos enfrascados en ese mundo que se vive dentro de sus teléfonos inteligentes, tablets, laptops, computadores personales y consolas, interactuando con otros que se encuentran en lugares remotos, así como involucrándose con su entorno. Generan gran expectación y han subido la barra a nuestra concepción sobre la forma en que se aprende. Su potencial es inmenso. Los nuevos lanzamientos se agotan antes de salir al mercado y sus fanáticos esperan en cola para adquirir una copia. Miles de personas invierten tiempo, energía y recursos en los productos de una industria que ha crecido exponencialmente en los últimos años. Según Alejandro Woywood, precursor de una carrera en ingeniería de juegos en la Universidad de Talca y fundador de AmnesiaGames.cl, el desarrollo de este tipo de entretenimiento tiene una inmensa demanda laboral. Según el experto, esto es de esperarse, pues en la actualidad los videojuegos venden en el mundo más que el cine o la música. La economía naranja, que abarca empresas y negocios derivados de la actividad cultural, incluyendo la rama de videojuegos, ofrece grandes oportunidades de trabajo, emprendimiento e innovación. Como resaltan los especialistas, este campo, que mezcla arte, cultura y tecnologías de la información y comunicación, ha generado una diversidad de productos y servicios que han venido a revolucionar nuestras opciones de entretenimiento y de ocio.

Por lo anterior, no es extraño que haya una organización cuyo cometido básico sea promover eventos innovadores para la educación de personas a través del diseño de juegos. El “Global Game Jam® (GGJ)” es el evento más grande de creación de juegos en el mundo. Su nombre emula las “jam sessions”, esas reuniones informales entre músicos, que invitan a la participación colectiva, a la espontaneidad y a la improvisación; solo que en este caso se trata de un evento multitudinario para la creación de juegos. Cada año logra convocar durante un fin de semana a miles de personas de muchas naciones. El formato del evento incentiva la creatividad, promueve nuevas amistades, fomenta el uso de nuevas tecnologías y ayuda a las personas a confiar en otros y a ser industriosas. Parte de la premisa de que un mundo tan interconectado como el actual, podemos reunirnos, expresarnos de múltiples formas, compartir nuestras ideas y crear juntos, usando videojuegos o algún otro tipo de juego como el vehículo para lograrlo. El año pasado el ejercicio contó con 600 localidades en 93 países, habiéndose creado 6,866 juegos.

Esta vez, el GGJ tomó lugar el pasado fin de semana en todo el mundo. La Universidad del Valle de Guatemala fue anfitriona de esta maratón tecnológica que presentó a los interesados un dinámico reto intelectual y les hizo ser parte de un valioso ejercicio colaborativo. La estructura del Global Game Jam conllevó que todos los interesados se reunieran el viernes por la tarde y vieran un breve video con recomendaciones sobre algunos de los desarrolladores líderes en el campo. Inmediatamente después el tema secreto fue anunciado a los participantes. A partir de entonces, los equipos contaron con tiempo hasta el domingo por la tarde para completar su producto. En un ciclo de desarrollo que dura apenas 48 horas, personas de distintas edades y procedencias colaboraron en el proceso de desarrollo de los juegos, algunos programando, otros diseñando, haciendo la parte artística o aportando la narrativa de los mismos. Este año el Global Game Jam logró reunir en Guatemala a 65 jóvenes de literatura, música, diseño y animación digital y computación de cinco universidades. Ellos rompieron las barreras entre tecnología y arte, así como cualquier división entre personas y universidades, para desarrollar más de quince proyectos creativos alrededor del tema de “Olas”. El principal objetivo era divertirse y explorar cómo la combinación de sus saberes e intereses podían crear formas de expresión novedosas, y al mismo tiempo captar el interés de una audiencia, que ya no solamente es espectadora, sino que participa interactivamente en la propuesta de los creadores, modificándola y haciéndola suya. Hay mucho que aprender del ejercicio, cuyo innovador enfoque y forma de hacer las cosas podrían transferirse a otros ámbitos.