Domingo 18 DE Noviembre DE 2018
Opinión

La Cámara de Industria y los acuerdos de libre Comercio

“Se deben tener en cuenta las asimetrías económicas y comerciales además de buscar un balance que complemente las economías”. (Respuesta de Oscar Emilio Castillo al Embajador de Corea).

— Edgar Balsells
Más noticias que te pueden interesar

Una oportuna repuesta al Embajador de Corea, efectuada por don Oscar Emilio Castillo, Presidente de los industriales ha sido publicada por elPeriódico el pasado jueves 19 de enero. Se trata de una aclaración al artículo “Guatemala y el TLC entre Corea y Centroamérica”, escrito por el Embajador.

La respuesta amerita hacer un balance de todos estos años de liberalización financiera y comercial, y es un tiempo oportuno para concluir si las políticas económicas de la democracia han sido efectivas en generar más tecnología, mejorar la calidad de nuestra fuerza de trabajo e irradiar crecimiento endógeno. La respuesta es negativa, y la simple observación social así lo revela.

Dice don Oscar que Corea es un ejemplo de industrialización y ello se aplaude, y a la vez apunta a que dicho proceso ha sido parte de un esfuerzo de cuidadosas políticas económicas y comerciales implementadas a lo largo de varios decenios. Y allí, precisamente, el jerarca pone el dedo en la llaga. Con tal razón los industriales mexicanos también han parado un acuerdo similar y le exigen a Corea algo más que maquilas o cooperación técnica: Inversión Extranjera Directa –IED– pura y dura.

Lástima grande que la media cancha dirigencial allegada al sector empresarial no comprenda bien el tema. Y digo esto al leer las declaraciones de Juan Carlos Zapata, de FUNDESA, y Juan Pablo Carrasco de la AMCHAM, quienes comentan, en reportaje del pasado 21 de enero en elPeriódico el marcado retroceso en el índice laboral del país, frente a 118 naciones.

Tales tecnócratas empresariales le atribuyen toda la culpa a la falta de flexibilidad laboral, la necesidad de la vigencia del Convenio 175 de la OIT, que ningún país latinoamericano ha aprobado, salvo nosotros, y a las regulaciones sobre salario mínimo. Debieran echarse un viaje para observar las políticas laborales coreanas, y la lealtad de sus trabajadores a la empresa. Y es que viajar y leer abren la mente.

Recordemos además que Corea fue el niño bonito de los gringos en plena época de la Guerra Fría, y mantuvo por centurias una cerradez cultural y política, frente a las grandes amenazas imperiales de los chinos y de la revolución de Mao Tse Tung. Si no se comprenden las asimetrías históricas, simplemente, entonces ¿qué se negocia?, si hasta el idioma coreano es un invento de lingüistas para cerrarse a las amenazas de las huestes invasoras de por allí. ¿No es así Señor Embajador?

Tuve la oportunidad de visitar Corea en una misión oficial hace algunos años, y lo primero que uno observa es la belleza arquitectónica y la planificación urbanística de la ciudad de Seúl, así como lo ordenado de sus puertos, en donde empresas como la Hyundai y Kia deben reportar a las autoridades portuarias y económicas, sus inventarios y su producción, para mantener un balance de exportación adecuado a la capacidad logística del país. Se trata de una imbricada relación entre monopolios corporativos (Chaebols) y Estado, en donde la disciplina y el cálculo económico juegan un papel de primer orden, muy ajeno al libertinaje y desorden que provocaron los dictados neoliberales del Ajuste Estructural en Centroamérica.

Ello requiere de toda una nueva forma de ver la política económica, que ni por asomo está presente en el nuevo plan de política económica del Ministerio de Economía, que ciegamente busca la implementación de múltiples acuerdos de libre comercio con potencias en las que pareciera, como ya lo dije una vez, enfrentar en una pelea de cuerpo a cuerpo a Mike Tyson con Chespirito.

Etiquetas: