Miércoles 24 DE Abril DE 2019
Opinión

Ciberseguridad: sostenibilidad y supervivencia empresarial

En esta Era Digital, en la que se necesita de las tecnologías y la comunicación para mantenerse competitivos, la ciberseguridad pasa a ser en cierta medida, sinónimo de sostenibilidad y supervivencia de la empresa.

— Rafael Cisneros*

Pero, ¿cuáles están siendo los principales mecanismos de ataque y defraudación a instituciones y particulares? Sin afán de ser exhaustivo, en este artículo introduciré los principales cuatro y en las publicaciones siguientes entraré en detalle respecto a la sofisticación a la que ha llegado cada uno, así como las recomendaciones para mitigarlos.

En primer lugar, la suplantación de identidad, por la cual se accede a las cuentas y registros de terceros con las consecuencias imaginadas, incluso recientemente se ha desarrollado la extorsión o secuestros de la identidad digital, por la cual se pide un rescate para devolver los códigos que permiten ingresar a determinadas cuentas.

Segundo, el robo de información, por el cual se expone de forma pública o se usa para hacer daños a la persona o institución de la cual se extrae la información. Recientemente hemos visto muchos casos en la política pública, así como la venta de bases de datos con fines comerciales.

En tercer lugar, tenemos los fraudes electrónicos, en los cuales se toma control de una plataforma y se genera lucro, normalmente mediante el desvío de fondos o actividades comerciales fraudulentas, como la aprobación de créditos a personas falsas, compra a sobreprecio de bienes y servicios, entre tantas otras. Los bancos y entidades financieras, las empresas de consumo masivo y transnacionales en general tienden a ser las principales afectadas, pero nadie queda a salvo del fraude electrónico.

Finalmente, quisiera referirme a los ataques de denegación de servicio. Estos ocurren a empresas que dependen en gran medida de sus plataformas online como los bancos, la prensa y plataformas de medios que dependen de la publicidad, las e-Commerce y similares, las cuales son inundadas con tráfico digital, de forma que son paralizadas y suspenden sus servicios. De allí el nombre de “denegación de servicio”.

Lamentablemente, los beneficios de estas formas de ataque, defraudación y delitos cibernéticos superan en cada categoría las decenas de billones de dólares anuales, por lo que los incentivos para los delincuentes digitales siguen siendo elevados.

La solución y control de esta delincuencia vendrá tal como ha pasado en el mundo “analógico”, de contar por una parte con la debida legislación y garantía de su cumplimiento de parte de los entes gubernamentales y representativos, y por la otra, con suficiente conocimiento o asesoría en delitos digitales y las acciones para prevenirlos en nuestras empresas y en nuestras cuentas personales.

* Director de Business Solutions

Telefónica Centroamérica

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