Miércoles 18 Enero 2017
Opinión

Homenaje póstumo Arquitecto Carlos Rigalt Dolz (1939-2014).

Su humanismo, llevó a Carlitos a incorporar arte integrado a su arquitectura, llegando a ser muy querido por los estudiantes.

— Luis Díaz Aldana

Otro muy buen amigo colaborador y arquitecto. Desde su oficina en la zona 1, siempre acompañado del arquitecto infieri Sergio García, acostumbraba acompañarme en las inauguraciones de la Galería DS, juntos con Daniel Schafer en amenas charlas en los años sesenta. La gran educación y sensibilidad de Carlos, lo llevó a prodigarse como catedrático en las principales universidades: Usac, UFM, URL, por muchísimos años educando a innumerables aprendices de arquitecto. Otros importantes proyectos que realizó con su inseparable socio y amigo Alfonso Yurrita, los introdujo a una arquitectura muy detallista y de formas futuristas e impactantes, fachadas con prominentes formas curvas enigmáticas y relativamente funcionales.

Por su cuenta, varias torres de 15 niveles en diferentes lugares en especial en las zonas 10 y 14 de la ciudad sin olvidar el complejo del Club Español en la calzada Roosevelt en los años setenta. Hasta arribar a los ochenta con sus Torres Gemelas, “Géminis” donde tuve el inmenso gusto de acompañarlo con una escultura que transcribo en mi famoso libro de Memorias, Luis Díaz Aldana en primera persona, 2011.

“1981 Escultura urbana/Géminis/8000 libras/Edificio Géminis Z.10. Este proyecto de Carlos Rigalt provoca y techa una plaza entre las dos Torres Gemelas. Requirió de una escultura que simboliza unos gemelos con lámparas como cabezas, una estructura espacial que los viste, con un güipil multicolor que los identifica, 12 metros de altura por 12 metros de envergadura, en posición diagonal. Dándole equilibrio y orden a la circulación de la plaza exterior. Pieza monumental que tomó un mes para su diseño y planificación, un mes para construirla, y otro mes para pintarla con esmaltes industriales. En 1995 surgió una estructura grotesca, invasiva, con letreros neón que lamentablemente degrada el conjunto. El adefesio persiste y la escultura fue sacada a la banqueta, se vulgarizó, perdió protección del techo. Se
volvió un conjunto kitsch”.

Su humanismo, llevó a Carlitos a incorporar arte integrado a su arquitectura, llegando a ser muy querido por los estudiantes.