Jueves 15 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Quedan dos años y días de Gobierno

Al finalizar este primero, la cuenta regresiva ha comenzado.

— Acisclo Valladares Molina
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El mejor de los elogios para el primer año de gobierno lo hizo la Fiscal General de la República cuando expresó que ha recibido, a lo largo de este, el más decidido apoyo de los Ministros de Finanzas y de Gobernación, ambos, funcionarios subalternos del Presidente.

En otras palabras, existen buenos vasallos porque existe buen señor –tal lo dicho, sin decirlo– por la distinguida funcionaria, habiendo agregado, además, que poca o ninguna relación tiene con el Presidente ¡Tal y como debe ser! En otras palabras, otro elogio para el primer año de Gobierno, respetuoso este de las funciones autónomas de la Fiscal General y si tal el respeto por su independencia, auxiliar que es de la Administración Pública y de los Tribunales de Justicia, cuanto más (a buen entendedor pocas palabras) por aquella de los jueces.

Buen año, pues, en lo que respecta a estos –nada fáciles– independencia y respeto, extendidos a otras instituciones de similar naturaleza, la Contraloría General de Cuentas, el Procurador de los Derechos Humanos y de la internacional, CICIG.

Acierto, también, la reorganización de la SAT, nuevo Superintendente y Directorio surgidos de la acción del Presidente –no subalternos suyos– salvo el Ministro de Finanzas, quien preside –pero quienes no habrían accedido a sus cargos si no fuera por la decisión presidencial.

Así como fiscales y jueces deben estar cuanto más lejos del Presidente como posible, lo más cerca, el Procurador General, funcionario a quien compete señalar el camino de la ley y evitar, así, que los errores se produzcan.

Y, por cierto. ¿Qué pasó con el comiso?

En materia exterior se ha duplicado el número de Consulados que teníamos en los Estados Unidos de América y cada uno de estos se ha fortalecido con abogado migratorio y con más personal, habiéndose comprado con absoluta transparencia ¡Milagro no casual! un excelente edificio para el Consulado General de Los Ángeles, la protección del ser humano situada, finalmente, como la prioridad –primera– de nuestra política exterior.

Pese a la necedad de las reformas a la Ley Electoral y a las peores de la administración de justicia –más de lo mismo– no encontraron obstáculo alguno en el gobierno siendo como lo es la reforma política –la de los DISTRITOS ELECTORALES PEQUENOS– la reforma que instalaría al pueblo en el Congreso y que es la única que podría cambiar el curso de las cosas. (Existe resistencia a esta por el dolo o ignorancia).

Las transferencias condicionadas –política de Estado introducida por Sandra Torres (llegó para quedarse) han sido continuadas, lo que también habla bien del primer año de gobierno, ajeno al usual “descubrimiento del agua azucarada”, destrucción de todo lo encontrado, característica que ha sido de todas las gestiones.

No todo es miel sobre hojuelas –ni mucho menos e inmenso habrá de ser el esfuerzo a realizarse en los dos años y días (362) que quedan al presidente Jimmy Morales de Gobierno: Uno de cada cinco guatemaltecos aún no sabe leer y escribir, la desnutrición y la trágica necesidad de migrar persisten, nuestra educación continúa impráctica y precaria, la salud, digna de pena.

La intentona de satisfacer en el 2016 los intereses del monopolio del pollo fue desbaratada por la acción judicial pero –ya no tan burda– se ha reiterado ahora para el 2017, malo para el informe del segundo año de Gobierno si esta ilegalidad maligna se sostiene.

¿La relación con el Congreso? ¿Los diputados tránsfugas? En todo sistema parlamentario –el nuestro se asemeja– trata el gobierno de tener en su necesario respaldo y habla bien del “inexperto” Presidente que lo haya conseguido.

El verdadero problema –el cáncer– es que el pueblo no se encuentra instalado en el Congreso, inexistente el cordón umbilical entre electos y electores y que las postulaciones continúan siendo un monopolio, oligopolio, de los partidos políticos, las campañas a costos millonarios, ausentes el oriente y la Guatemala índígena: La única solución, LOS DISTRITOS PEQUEÑOS.

En lo personal veo como un logro del Presidente que no se le vea tanto, habiendo comprendido que el Presidente de la República no es el vocero de gobierno, absurdo papel desempeñado por varios de los Presidentes anteriores.

En este primer año se ha querido minar la autoridad presidencial –no es correcto– por acciones de su hijo, entonces de 18 años de edad y de su hermano –acciones ocurridas en el año 2013 y que, en consecuencia, nada tienen que ver con el gobierno actual ni en tal carácter con el Presidente, respetuoso de la independencia de los fiscalizadores, los contralores, los fiscales y los jueces.

En el 2013, este joven de 18 años de edad y su tío habrían hecho un favor personal, sin beneficio para sí –favor que no debe hacerse– pero que, en todo caso, sin que haya servido para defraudación alguna ni para evadir impuesto alguno no habiendo habido ninguna defraudación ni impuestos dejados de pagar.

Se trata el caso, al parecer, del fraccionamiento de una compra realizada por los funcionarios del Registro General de la Propiedad de ese entonces, fraccionamiento que no constituye delito pero si una grave infracción a la ley, infracción que, hasta la fecha, no ha sido castigada.

¿Por qué no ha sido esclarecido todo esto por las autoridades competentes? ¿Por qué minar y para qué –sin justa causa– la autoridad presidencial?

¿Todo perfecto en este primer año de gobierno? En absoluto, pero tampoco, lo contrario.

¡Ah la falta de investigación y las sempiternas quejas sin propuesta de solución alguna!

No son ya tres sino dos y días, los años que quedan de Gobierno y sin la reforma política, la de los DISTRITOS PEQUEÑOS, poco de lo esencial podrá alcanzarse y todo cuanto quisiéramos evitar, volverá a repetirse.

Todos –todos, sin excepción– nos debemos ver en el espejo.

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