Lunes 12 DE Noviembre DE 2018
Opinión

José Raúl Izas Chávez y la Casa de la Cultura de Occidente (I parte)

El maestro Lester Homero Godínez Orantes, quien me sugirió la música popular guatemalteca creada por aquellos años.

— Eduardo Antonio Velásquez Carrera
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El 17 de noviembre de 2016 en el seno de la Casa Noj de la Municipalidad de Quetzaltenango pude presentar el libro La Nueva Guatemala de la Asunción, 1898-1954. Economía Política, Crecimiento urbano y urbanización. Tomo I: 1898-1931, de mi autoría, gracias al apoyo recibido por la Universidad de San Carlos de Guatemala, el Centro de Estudios Urbanos y Regionales y las autoridades de la cultura de la Municipalidad de Quetzaltenango. Y de la prensa local.

Durante la pesquisa realizada pude comprobar el enorme peso económico, social, político y cultural de la región de “Los Altos”, sedeada en la ciudad de Xelajú, en el desarrollo de Guatemala en el período 1898-1931, especialmente. Por ello, mi interés de presentar el libro en la mencionada ciudad. Para preparar el programa artístico y académico, recibí la asesoría del maestro Lester Homero Godínez Orantes, quien me sugirió la música popular guatemalteca creada por aquellos años. Solo para mencionar algunas creaciones nacionales en donde la producción altense tenía mucho valor y prestigio, se incluyeron creaciones musicales como Volcán Santa María –uno de los causantes del terremoto del 17 abril de 1902 que destruyó la ciudad de Quetzaltenango– son típico de Higinio Ovalle Bethancourt; Noche de luna entre ruinas, vals de Mariano Valverde, inspiración del compositor quetzalteco con motivo del terremoto de San Perfecto, en el que perdiera la vida su madre. Los Trece fue un club social y deportivo fundado en la ciudad de Quezaltenango en 1913. Sin embargo, sus integrantes eran catorce, por causa la supuesta mala suerte que implica ese número. Víctor Wosbeli Aguilar Solórzano, quien fuera miembro de tal club, compuso en 1927, esta guarimba. De este magnífico compositor también se incluyó el tango Enriqueta, melodía compuesta en 1931, en homenaje a su primera esposa, Enriqueta Campollo de Aguilar, quien falleciera muy joven, dejando a su marido y a sus dos pequeños hijos, uno de ellos, el que fuera el doctor Mario Aguilar Campollo. Entre los compositores de aquellos años no podía faltar el gran maestro Domingo Bethancourt Mazariegos, con sus composiciones Santiaguito, el muchachito del Volcán Santa María, como lo describió mi querida y recordada nana quetzalteca, Angelita Cojulum Coyoy, cuyo nacimiento ocurrió en octubre de 1902 y El Ferrocarril de Los Altos, fox trot, compuesto con motivo de la inauguración del ferrocarril nacional, que hizo su ingreso a la ciudad de Xelajú, procedente de San Felipe, Retalhuleu, el 30 de marzo de 1930. Citado de último, pero no por ello menos valioso, la composición Una casita en el cielo, blues o fox lento de don Adalberto Hurtado. Toda esta música fue interpretada en la primera parte del programa, gracias al apoyo recibido por el señor José Raúl Izas Chávez, entonces Director de la Casa de la Cultura de Occidente y del señor Ernesto Pacheco, de la Casa Noj. Ellos hicieron posible que todo este programa artístico fuera ejecutado por la Marimba de la Municipalidad de Quetzaltenango, dirigida por el maestro Julio Taracena. Como uno es, en mucho, la familia que lo formó retornaron a mi memoria mis abuelos maternos, Santos Carrera Balcárcel y Martha Florencia Samayoa de Carrera –chivos de pura cepa–, mis padres, Juan Guillermo Velásquez Martínez –antigüeño– y Olga Marina Carrera Samayoa de Velásquez –de puro Xela– y con ellos retornaron los guitarristas quetzaltecos comandados por los maestros Danilo Rivera, Carlos Enrique El Chino Carrera Samayoa y Fredy Peña. Continuará…

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