Jueves 12 Enero 2017
Opinión

Estamos en el principio

Si tuviéramos fuentes de trabajo en abundancia los guatemaltecos no buscarían otros sueños sino únicamente el de fortalecer a su familia y sacarla adelante sin necesidad de abandonarla, sin negarle el cariño, el amor que la distancia no puede sustituir.

— JORGE H. LÓPEZ

Uno de los telenoticieros del país hizo una serie de reportajes sobre la carencia de oportunidades de empleo y el drama al que se enfrentan cientos de jóvenes que terminan sus estudios en la escuela secundaria. Los sueños se truncan cuando llega la dura realidad en la que no hay un trabajo al que se pueda acceder para seguir soñando con una profesión universitaria. Y es que la verdad es distinta a lo que se pinta en las aulas, porque no se enseña una materia que muchos llevan como retrasada todavía: voluntad y decisión para emprender y se cree que todo es fácil, que solo es de tomar y tener.

La falta de empleo es por falta de inversión, faltan empresas que abran sus puertas y empiecen con la producción que dará más oportunidades a miles de jóvenes. Pero las condiciones políticas y sociales han alejado a los inversionistas como consecuencia de la pérdida de valores morales, políticos y sociales. Estamos inmersos en un fango en el que no se sale como consecuencia de la corrupción, el escándalo, y a esto se agregan acciones que pareciera bien encaminadas pero a la larga dejan una sensación de frustración cuando hay fallos de jueces que no se apegan a la realidad. No podemos soslayar la situación de la delincuencia, delincuencia organizada y la delincuencia común. El temor que provocan las pandillas obliga a empresarios a desistir a la inversión, los trabajadores agobiados por la situación económica del país, con un Estado en deuda en todo sentido, prefieren alejarse del país. La inmigración ha aumentado porque todo se centra en búsqueda de oportunidad.

Hay un factor al que muchos no les gusta, lo desvían, le pierden atención, pero la falta de valores espirituales ha cambiado el rumbo de la nación. Ahora estamos al principio de cambiar, puesto que la imagen del país debe cambiar para que exista seguridad y confiabilidad. El alejamiento de Dios por teorías simplistas, mundanas y acomodaticias, han desbordado en ese caos del que nos quejamos, pero no nos atrevemos a dar el paso para ser otras personas. La Biblia dice que las guerras y los conflictos surgen por las pasiones internas y si no consiguen lo que quieren matan y sienten envidia, riñen y hacen la guerra. Comenzamos un nuevo año, pero con la firme convicción de lo que queremos alcanzar se logrará con esfuerzo y determinación de finalizar lo que iniciamos y lo hicimos bien, porque cuando aparece el desánimo se pierden las oportunidades y entonces sí hay fracaso en la vida. Si tuviéramos fuentes de trabajo en abundancia los guatemaltecos no buscarían otros sueños sino únicamente el de fortalecer a su familia y sacarla adelante sin necesidad de abandonarla, sin negarle el cariño, el amor que la distancia no puede sustituir. Pero hacen falta escuelas, y más que hospitales medicina y profesionales de la medicina, prontitud y calidad de servicio, pero sobre todo faltan políticas públicas en materia de prevención de la enfermedad con las que se gastaría menos; falta atención en la educación. Un país renovado abrirá puertas a la inversión, estamos en el inicio del año, estamos en el inicio del esfuerzo de todos para cambiar Guatemala.