jueves 12 enero 2017
Opinión

Con menos, pero hay que hacer la tarea

Controlen su migración y financien su desarrollo.

 

— Edgar Gutiérrez

No es la presión demográfica el problema, es que no creamos la economía de la oportunidad sino la del pillaje. Si no, preguntémosle a Taiwán que tiene una densidad poblacional cuatro veces la nuestra, pero es la economía 22 en el mundo por volumen del PIB, mientras nosotros estamos 50 puestos detrás de la Isla. Nuestro éxito de inserción en la globalización comercial no son bienes ni servicios propiamente dichos, es la gente. Exportamos manos de obra.

No son los más pobres ni los más acaudalados, es la amplia, pero rala, franja de clases medias, arriesgada y desesperada, con ímpetu y enorme capacidad de trabajo. Representan el diez por ciento de la población y el diez por ciento del PIB, a través de las remesas. Mantienen a flote las cuentas financieras; disimulan el enorme hoyo de la cuenta corriente de la balanza de pagos, y proporcionan la liquidez para el consumo privado que soporta el crecimiento económico, que, por cierto, es apenas superior a la tasa demográfica, cuyo ritmo es, por cierto, muy alto, a pesar de las transiciones demográficas en tan corto tiempo (apenas una generación) de las clases medias y altas.

Esa liquidez de las remesas, que además viene de otras fuentes apenas registradas, es lo que nos da la sensación de estabilidad. Pero no podremos (ni vamos a) seguir mucho tiempo así. Parece que Donald Trump marcará en los próximos años el descenso de la curva de la campana del monto de las remesas. Se anticipa una combinación de factores, como el aumento de las deportaciones, también se podrían gravar hasta en un 35 por ciento las remesas y el refuerzo de controles migratorios fronterizos (entre muros y patrullas armadas) volverán el tránsito un escape de Alcatraz.

Adicionalmente, y en contraste, una eventual amnistía selectiva y legalización de migrantes indocumentados (incluyendo reunificación familiar) cerraría el círculo. Fincar residencia en los EE. UU. y solo dejar familia extendida en Guatemala, implica ahorrar allá e invertir en propiedades (casa, auto) y pagar el seguro médico. Esto es, otro factor de contracción de remesas.

El mensaje desde el Norte será: controlen su migración y financien su desarrollo, es decir, paguen sus impuestos sin escamoteo, ordenen su casa (compitan sin privilegios en el mercado), inviertan en las zonas deprimidas, atiendan a la población más pobre, implanten el Estado de Derecho, profundicen la democracia y ni se les ocurra dar carpetazos, pues entonces bloqueamos el poro por donde respiran, el comercio y las finanzas.

Mi punto, desde la nota publicada el lunes en estas páginas, es si vamos a esperar a que nos lo digan o vamos a ejercer nuestro derecho de libre determinación para hacer lo que tenemos que hacer (arrancar de raíz el modelo de patrimonialismo en la economía y la política), en vez de perder el tiempo en conspiraciones, cabildeos, ataques y confrontaciones. Por si no nos ha caído el veinte, la diferencia será que debemos librar el camino con mucho garrote externo y poca zanahoria.