miércoles 11 enero 2017
Opinión

Enfoque: Don Jimmy, Jimmy… ¡lástima!

La realidad no la escriben los interesados, sino las personas que la sufren

 

— Gonzalo Marroquín Godoy

Presidente Jimmy Morales, faltan apenas tres días para que presente el primer informe a la Nación sobre la gestión administrativa. He escuchado a los presidentes Vinicio Cerezo, Jorge Serrano, Álvaro Arzú, Alfonso Portillo, Oscar Berger, Álvaro Colom y Otto Pérez Molina, decir –palabras más, palabras menos–, lo mismo que usted afirmará ante el pleno del Congreso el próximo sábado.

Ayer se publicó una extensa entrevista en uno de los diarios nacionales en la que el Presidente aborda casi todos los temas que incluirá en su discurso y Memoria de Labores. ¿Cómo lo sé?, porque es una historia repetida constantemente. Pareciera que a los presidentes de turno los adormecen con los informes de sus ministros y llegan a creer que han logrado en doce meses lo que nunca antes se vio en el país. ¡Babosadas!, la realidad no la escriben los interesados, sino las personas que la sufren.

¿Qué dirá el ministro de Comunica-ciones? ¿Qué está bien en su cartera?: El Correo no funciona desde que pasó a manos del Gobierno, las carreteras están en condición caótica –ni siquiera chapean los camellones, no digamos bachear o reparar de fondo–, se sigue contratando a las compañías corruptas de siempre y los etcéteras, vinculados a la falta de transparencia e ineficiencia absoluta pueden ser muchísimos. Estoy seguro que en cualquier gobierno de otro país, el titular de esa cartera estaría–como se dice en buen chapín– de patitas en la calle.

Pero…¿qué pasa en Salud, Educación, Agricultura, Desarrollo, Trabajo y otros ministerios? Más o menos lo mismo. Los resultados son de mediocres para abajo. Eso sí, esto no lo dirá, ni reconocerá el presidente Jimmy Morales, porque para él, el país avanza como nunca antes.

El otro día escuché una entrevista en la que le preguntaban al atinado analista político Luis Linares sobre el mejor y el peor momento que podría señalar de la administración del gobernante. Tuvo que reconocer que encontrar algo bueno es difícil. Yo no me considero opositor, pero debo reconocer que no hay un nada que deslumbre del primer año de labores de Jimmy Morales.

Es una lástima que –como sus antecesores– se equivoque, voluntaria o involuntariamente, al creer que está sacando bien su tarea. El problema es que si de verdad lo cree, seguirá errado y metiendo la pata a cada momento. ¡Por supuesto que sus ministros le informan que todo es una maravilla! Ni que fueran pendejos. Saben que a su jefe solo hay que decirle vamos rebién, y él se lo cree.

Pero no Presidente. Las cosas no marchan bien. Si a mí me preguntan qué es lo más destacado y positivo de su gestión del primer año de Gobierno, me costaría encontrar algo. ¡Por supuesto que se hacen cosas! Solo falta que no fuera así. Pero ¿qué hay de excepcional? ¿qué se ha hecho de manera positiva y diferente? ¿qué cambio se ha propiciado? ¡Ninguno!

Decir que está a favor de la lucha contra la corrupción es fácil. Decirlo ante la ONU y mencionar como propios los avances que con gran esfuerzo logran en el MP y la CICIG –que cada vez se ven más complicados–, tampoco cuesta. Pero demostrar que hay una política de transparencia es otra cosa. No hay indicios de que esto suceda.

¿Será que todos los analistas, columnistas y redes sociales se ponen de acuerdo en ver solo las cosas negativas? No lo creo, lo que sucede es que el Gobierno no ha fijado rumbo, ha transcurrido el año sin grandes ejecutorias, sin siquiera definir UNA política pública de algo. UNA!!!

No soy mago, ni tengo bola de Cristal. Ni siquiera soy Urbano Madel o tengo la magia de Harry Potter, pero puedo apostar que el sábado, escucharemos un informe que se refiere a un país que no es el que vemos o en el que vivimos usted y yo. Esa Guatemala de la que nos hablará el presidente Morales, es la que anhelamos, no la que construimos.