Sábado 22 DE Septiembre DE 2018
Opinión

SAT: No es momento de cambio de autoridades

En los momentos actuales, en medio de un proceso de reforma en esta institución, sería verdaderamente lamentable un relevo de las altas autoridades de la misma.

 

— Hugo Maul R.
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Cada vez suena más fuerte el rumor de un relevo en las más altas autoridades de la SAT; según se dice, el motivo sería no haber alcanzado la meta de recaudación para el año 2016. Al momento no existe ningún pronunciamiento oficial al respecto; sin embargo, tal y como son las cosas en Guatemala, tampoco es una posibilidad que pueda descartarse de manera categórica.

Lamentablemente, condicionar la continuidad del superintendente de administración tributaria al logro de un resultado concreto se ha convertido, con el transcurso del tiempo, en una especie de “Espada de Damocles” que en todo momento amenaza con cortar la cabeza al titular de la SAT. Lo que debería ser un ejercicio eminentemente técnico, orientado a determinar de la manera más certera posible la capacidad real de tributación de la economía en un periodo determinado, ha terminado por convertirse en un ejercicio mediante el cual las autoridades del Minfin intentan imponer su autoridad política sobre la independencia técnica de la SAT.

Como acertadamente lo refiriera en su momento el ex superintendente de la SAT, Miguel Gutiérrez, la fijación de una meta de recaudación para la SAT se ha convertido en un asunto político, ya que la sobreestimación de esa meta permite al Ejecutivo inflar el presupuesto de gastos sin afectar la estimación del déficit fiscal. En los momentos actuales, en medio de un proceso de reforma en esta institución, sería verdaderamente lamentable un relevo de las altas autoridades de la misma, sobre todo de cara a la reconstrucción de la reputación y credibilidad de la institución después de los escándalos de corrupción de la administración anterior y de los procesos de renovación que las autoridades actuales han iniciado en áreas particularmente problemáticas y sensibles dentro de la institución. Si bien la meta de recaudación es el resultado más importante de esta institución, la continuidad en el mandato de sus altas autoridades no puede reducirse únicamente a la letra muerta de una ley, es necesario también evaluar el contexto dentro del cual opera la institución y la evolución de otros indicadores claves en las operaciones.

Un cambio de autoridades fundamentado en una interpretación limitada de la ley sería lo menos conveniente para el futuro de la institución. Para la mayoría de expertos en la materia, la meta de recaudación establecida para el actual año fiscal y el anterior siempre pareció ser demasiado optimista dados los problemas que atraviesa la institución,  los problemas económicos del país y la reducción en la base de tributación de algunos de los principales impuestos producto de factores externos. En caso de existir en la mente de algunas altas autoridades la idea de remover a quienes hoy dirigen la SAT, es importante que tomen en cuenta que esa decisión podría destruir la credibilidad del proceso de reforma, dificultar que personas de reconocida trayectoria técnica, independencia política y credibilidad estén dispuestas a asumir dichos cargos y, sobre todo, muy probablemente entregar nuevamente la institución a las mafias de siempre.

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