Martes 13 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Sobre UNOPS

— Jose Rubén Zamora
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Más que una nota de aclaración o de mea culpa, queremos reflexionar con toda honestidad sobre un tipo de cooperación internacional en el sistema de compras públicas que, en este caso, atañen al Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS).

 Ayer, en la página 5 de elPeriódico, publicamos un Peladero que ha resultado polémico. Reconocemos haber criticado injustamente la intervención de UNOPS en el IGSS y hubo un dato erróneo, o al menos confuso. Pero queremos poner el asunto en su justa dimensión.

UNOPS es una unidad de las Naciones Unidas especializada en administración de proyectos. Es el brazo administrativo de la ONU, y desde hace más de 20 años varias entidades internacionales y también nacionales en Guatemala han requerido su asistencia, y hay que saludar su buen trabajo. La entidad no tiene reparos, y más bien sus operaciones reportan ahorros a los presupuestos públicos en Honduras, El Salvador y varios países de Latinoamérica.

Pero debe entenderse que se le llama cuando hay debilidad institucional y los mecanismos nacionales de compras y adquisiciones están viciados o cooptados por las mafias. UNOPS puede salvar situaciones de emergencia y darles un respiro a las instituciones nacionales, pero no resuelve los problemas estructuralmente, ni es su mandato principal.

El año pasado el IGSS solicitó a UNOPS (como en otras administraciones lo hizo para la construcción de hospitales) ayudarle a transparentar el sistema de compras en medicinas, que es una verdadera plaga de corrupción. Nuestro error en la publicación de ayer fue anotar que el contrato o convenio para UNOPS era por 200 millones de dólares, cuando en realidad esa cifra corresponde a las compras que esa entidad deberá de realizar, no es lo que ganará (sobre ese monto tiene una comisión de manejo administrativo del 4%).

Es de esperar que las redes de negocios exageradamente corruptas en la compra de medicinas traten de boicotear la labor de UNOPS y quieran infiltrar información interesada y hasta falsa en elPeladero, una sección muy leída y consultada en Guatemala y afuera (3 millones de lectores cada domingo).

Ofrecemos una sicera y humilde excusa a UNOPS reconociendo la valía de su intervención (que más de una vez lo hicimos en la misma sección de elPeladero), y la necesidad de apoyarle para que tenga éxito y que los medicamentos del IGSS se compren a precios decentes, en un mercado verdaderamente competitivo y sin corruptelas. Sin embargo, no queremos quitar el dedo sobre la necesaria auditoría social sin exclusión de los organismos internacionales, pues se trata del manejo de fondo públicos nacionales.

Otras veces, en investigaciones y reportajes, hemos llamado la atención sobre los contratos de administración que ministerios, secretarías y sobre todo municipalidades (la de Arzú encabeza la lista, al colocar bajo esa modalidad el 99 por ciento del presupuesto edil) firman con entidades internacionales, entre ellas varias del sistema de las Naciones Unidas. El problema no son los contratos, sino que se emplean para sustraer los gastos de la auditoría nacional, yendo así en contra de la Constitución y las leyes. Nuestra auditoría y contraloría nacionales no son perfectas, pero son irrenunciables porque legítimamente aspiramos a profesionalizarlas.

Sabemos que UNOPS está muy bien auditada por organismos contralores de alta calidad que pertenecen a países miembros de la ONU, como Gran Bretaña, Francia, Alemania y otros países menos presentables. Pero no entendemos por qué no aclaran las cuentas a la Contraloría General de Guatemala y al público en general. Esa discrecionalidad pudo haber sido funcional en el siglo pasado, pero ya no ahora, con sociedades tan activas e interesadas en el manejo de los negocios públicos.

Finalmente, no es descabellado ni hacerles el juego a las redes corruptas de proveedores de medicinas del IGSS, preguntarles a las autoridades del Seguro Social y a la UNOPS ¿qué avances han tenido desde que empezaron su trabajo? ¿cómo distribuyen sus costos? ¿dónde, cómo y quiénes obstruyen su trabajo?

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