Domingo 22 DE Septiembre DE 2019
Opinión

El rudo tema de las bolsas de plástico

Una pequeña Municipalidad en contra de un agremiado de CACIF.

Fecha de publicación: 06-01-17
Por: Carol Zardetto

El Alcalde de San Pedro La Laguna ha sido demandado por la gremial de productores de plástico. ¿Su pecado? Prohibir el uso de bolsas plásticas en aquel municipio. Desde su sede en la gran capital, la gremial argumenta que dicha prohibición atenta contra la libre empresa.

¡Joder! Ahora resulta que existen libertades absolutas, ilimitadas, capaces de sobreponerse, inclusive, al buen juicio. Las municipalidades tienen obligación constitucional de manejar la basura. Eso cuesta dinero. Y resulta que el plástico es una basura cuya degradación es supremamente difícil. Lo cual asegura que los desechos plásticos se acumularán hasta el infinito antes de que desaparezcan. ¿Quién corre con los costos del manejo de estos desechos? ¿Los productores de plástico?

Los empaques plásticos están provocando un daño directo y quizá irreversible sobre la salud del medioambiente. Y cuando hablamos de la salud del medioambiente, estamos hablando de un daño directo a los seres humanos. Este daño ambiental no está siendo resarcido por quienes lo provocan. En otras palabras, no existe responsabilidad empresarial de los productores de plástico. Así las cosas, la legislación debería encaminarse con pasos firmes a prohibir cada vez de manera más intensiva la utilización de estos empaques en atención a la salud colectiva.

De conformidad con nuestra Constitución, el Estado se organiza para la defensa de la persona y de la familia y su fin supremo es la realización del bien común. La defensa de “la libre empresa” puede traducirse en este caso concreto en el interés específico de un pequeño grupo. Frente a este pequeño interés, se alza el gran interés colectivo de la salud ambiental. Allí está el bien común.

La gremial de productores de plástico se salta las trancas de lo obvio: el país está inundado de basura plástica. ¿Pondrán ellos los fondos para limpiar el desmadre que han creado? Seguramente que no. Entonces, ¿por qué se oponen a que una alcaldía se atreva a defender a su comunidad? Los ciudadanos conscientes, sobre todo aquellos que amamos el Lago de Atitlán y su entorno ecológico, debemos emprender una campaña de apoyo para el Alcalde de San Pedro La Laguna. No puede quedarse solo en esta batalla que nos concierne a todos.

Actualmente, los empresarios responsables están buscando alternativas para reparar el daño que ha causado la industria egoísta e irresponsable. ¿Por qué no abandonar una mala práctica en lugar de querer imponer un daño colectivo a una Municipalidad sin muchos recursos económicos para defenderse? ¿Por qué insistir, si resulta obvio que el manejo de los desechos plásticos excede la capacidad de las municipalidades y tiene un costo que ellos no están dispuestos a pagar?