Miércoles 21 DE Noviembre DE 2018
Opinión

De la frustración a la acción

No se puede asistir el 2017 de brazos cruzados: la corrupción y la impunidad nos esperan.

— Miguel Ángel Sandoval
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Hace 50 o 60 años, Manuel Galich escribió el libro, Del Pánico al Ataque Era la visión de una sociedad atemorizada que desde lo más hondo encontró fuerzas y se lanzó al ataque en la lucha por las libertades, por el cambio, por un nuevo país. Es la descripción de ese proceso que desembocó en la Revolución de Octubre. En la actualidad el tono es menos dramático, pero sigue siendo de una enorme frustración ciudadana que demanda acción para poder enrumbar nuestro país por una senda de cambios, de transformaciones. Ya sabemos el camino.

Los dos últimos años han sido de movilización social y de presencia social por los más diversos medios, en donde las redes sociales se han convertido en el lugar donde todo mundo expresa sus más profundos sentimientos, fuera por supuesto de unos cuantos que dan rienda suelta a su visión limitada a sus pequeños ombligos. Aun con toda la movilización, queda esa sensación de frustración, o de que de nada han servido los esfuerzos sociales que se pusieron en juego. Es una manera de ver los procesos sociales, legítima pero incompleta.

Si el 2015 fue el año de las movilizaciones y un proceso electoral desangelado, el 2016 ha sido el año del fortalecimiento de algunas instituciones. En especial la de justicia. No es cualquier cosa un conjunto de procesos judiciales, casi veinte de los llamados emblemáticos, con unas 260 personas de cuello blanco detenidos, que ahora se ventilan en los organismos de justicia, y que se ventilan en los medios de comunicación, con un énfasis en las redes sociales. No es poca cosa, repito.

Me queda la impresión que en 2017 habrá que renovar el compromiso nacional con la justicia y de manera simultánea, hacer esfuerzos de gigante para derrotar la impunidad; junto con el abordaje de los temas económicos y sociales que están pendientes. No hay otra vía para salir de la especie de pantano anímico en que nos encontramos. Aunque a veces queda la impresión de estar insatisfecho con la panza llena. Por supuesto que no hablo del hambre real… Que es mucho mayor.

Dicho de otro modo, no se puede asistir el 2017 de brazos cruzados, pues es indispensable consolidar los avances que se han poco a poco, conseguido por el despertar de la gente en las plazas durante el 2015 y 2016 y por el acumulado de otras luchas sociales históricas. Tenemos mucho por hacer.

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