Domingo 23 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Cambio de discurso económico

Además de la siempre presente preocupación por fomentar el desarrollo rural, poco o nada   se dice, o se hace, para impulsar un cambio en el modelo productivo actual del país.

— Hugo Maul R.
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Reducidas tasas de crecimiento económico; elevados niveles de informalidad laboral; deteriorada, inadecuada y escasa infraestructura productiva; bajos niveles de inversión directa, doméstica o extranjera; baja productividad; amenazas de nuevos impuestos; inseguridad ciudadana; etcétera. A grandes rasgos, estas son las principales características de la situación económica actual; salvo por la relativa estabilidad macroeconómica, el creciente flujo de remesas y los, todavía, bajos, precios de los derivados del petróleo, el resto de determinantes económicos fundamentales se encuentran bastante deteriorados, como para suponer que la situación económica del país pueda mejorar de manera rápida y sostenida en el mediano plazo. Por otro lado, además de la siempre presente preocupación por fomentar el desarrollo rural, poco o nada se dice, o se hace, para impulsar un cambio en el modelo productivo actual del país. Más allá de lo que pueda desprenderse en este sentido del tema de las “ciudades secundarias”, es poco lo que discute acerca de la necesidad de impulsar el desarrollo de zonas industriales que puedan atraer nuevos negocios de exportación al país; generar nuevas inversiones y empleo masivo; desarrollar encadenamientos productivos que aprovechen los insumos locales; promover actividades económicas de alta productividad; fomentar la educación y capacitación de la mano de obra; etcétera.

Un silencio discursivo y de política pública que resulta muy caro para el país, ya que hace creer a muchos que todos los retos de desarrollo del país son de carácter general; que no hacen falta acciones específicas para promover el desarrollo de factores básicos que faciliten el surgimiento y establecimiento de nuevas actividades productivas de rápido crecimiento, alto valor agregado, generación masiva de empleo y capaces de promover ganancias sostenibles de productividad. El sector exportador y el sector industrial, que en muchos otros países han liderado el tipo de crecimiento que necesita el país, tienen importantes problemas por delante como para pensar que puedan jugar este papel en Guatemala en el futuro cercano: tipo de cambio estable o hacia la baja; aumentos al salario mínimo; precios de exportación estancados o hacia abajo; altos costos de transporte; creciente competencia internacional; etcétera.

Mientras esto sucede en Guatemala, en muchos otros países se reconoce que cuestiones como la infraestructura de primer nivel, los marcos regulatorios modernos y ágiles, sistemas aduaneros efectivos y eficientes, beneficios fiscales y laborales, el desarrollo de sistemas de formación del capital humano, financiamiento y promoción de la innovación, así como otro tipo de estímulos e incentivos especiales, son elementos esenciales dentro de una estrategia de desarrollo que, a mediano plazo, permita al país superar los desafíos existentes en términos de bajas tasas de crecimiento, baja creación de empleo formal, bajos niveles de productividad y salarios.

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