Jueves 21 DE Febrero DE 2019
Opinión

¿Se puede tener todo lo que se quiera?

Somos esclavos de nuestros muchos deseos y para sentirnos satisfechos queremos más.

— JORGE H. LÓPEZ
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Cerramos el año con un déficit, con esperanza sí, pero con mucho pesar por los acontecimientos que se produjeron tan escalofriantes unos como preocupantes los otros. ¿Puedo vivir en paz en un país tan convulso como el nuestro? ¿Puedo tener todo lo que quiero? es la otra pregunta que con frecuencia se escucha como lamento. Lo que está pasando es por la avaricia de una generación que se ha entregado al desenfreno del vicio y la manía de adquirir bienes hoy para pagarlos con dolor en el resto de varios años, por falta de contentamiento con lo que se tiene, porque somos esclavos de nuestros muchos deseos y para sentirnos satisfechos queremos más.

No todo lo que se quiere se puede tener, no todo lo que se desea está al alcance por circunstancias diversas como el costo, la inversión, la distancia, entre otras. Pero hay otras posibilidades que permiten tener lo que se quiere mediante el esfuerzo, la estrategia de vida que lleva al ahorro, la correcta administración de los recursos, la dirección exacta para no desviar el rumbo y esto tiene que ver con la conducta personal. El ideal del joven y soltero es tener un matrimonio y una familia feliz, próspera. Pero se enfrenta a retos como el trabajo, la armonía que se rompe y el encanto que desaparece. Todo joven matrimonio quiere tener casa y muebles de lujo por todos lados, unos como los que tienen sus padres, pero todo tiene un proceso. Ellos tuvieron una inversión de tiempo para alcanzar lo que tuvieron en la vida, además de una correcta como sabia administración. Lo mejor para vivir contentos, sin aflicciones, sin angustias y sin envidias es vivir contentos con lo que tenemos, no quiere decir conformismo, aceptar una realidad aparente con sumisión. Sino, por el contrario, asumir una actitud valiente de esfuerzo y planificación a futuro para alcanzar las metas, y no por la influencia social que modifica su conducta y sus sentimientos y apresura el ritmo y muchos llegan, como dice la Biblia, a tener mal habido y por eso se desviaron de su fe y se causaron grandes males.

Muchos no ahorran y se escudan en sus escasos recursos. Pero adquieren objetos de valor con deudas. El propietario de una marca japonesa muy conocida de automóviles y otros productos de alta tecnología vendía periódicos a la edad de ocho años. Y todos los días de la venta apartaba el equivalente a un dólar. La Biblia dice que si tenemos ropa y comida, contentémonos con eso. Pero la avaricia, la ambición lleva a grandes males. Para tener lo que queremos tenemos que ser justos y precavidos. A esta vida vinimos sin nada y sin nada nos marcharemos. Las comodidades serán de acuerdo a nuestro esfuerzo, valor y decisión y cuando se tengan hay que disfrutarlas y no almacenarlas y ponerlas como escaparate de vitrina, podemos tener lo que se quiera, pero de acuerdo con lo que tenemos, con lo que somos. Se vive mejor cuando estamos contentos con lo que tenemos, porque la prosperidad es un proceso. Oportunamente se estará en condiciones de poder mejorar lo que se tiene. No hay que volverse esclavo de los muchos deseos.

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