Sábado 20 DE Julio DE 2019
Opinión

Cardenal Paulo Evaristo Arns (1921-2016), arzobispo emérito de Sao Paulo, Brasil (II Parte)

Durante los veinte años de la dictadura militar, él fue la personalidad pública que el régimen más temía…

Fecha de publicación: 27-12-16
Por: Eduardo Antonio Velásquez Carrera

En 1972, Don Paulo Evaristo Arns creó la Comisión de Justicia y Paz de Sao Paulo y como presidente regional de la Conferencia Nacional de los Obispos del Brasil (CNOB) encabezó la publicación de Testimonio de Paz, documento con fuertes críticas al régimen militar que obtuvo gran repercusión en su época. Recordemos que la dictadura militar tuvo muchísimos excesos hasta expulsar a los músicos, compositores y poetas más destacados del Brasil, como fuera el caso de Vinicius de Moraes y Antonio Carlos Jobim en la Argentina y en el Uruguay, de Chico Buarque de Holanda y a su esposa Marieta Severo en Italia, de Gilberto Gil y Caetano Velloso en Inglaterra y de muchísimos otros intelectuales como fuera el caso de Fernando Henrique Cardozo, José Serra y Francisco “Chico” de Oliveira en Chile, solo para citar algunos ejemplos. Don Paulo presidió celebraciones históricas en la Catedral da Sé, en el centro de Sao Paulo, en memoria de las víctimas de la dictadura, como el universitario Alexandre Vannucchi Leme, en 1973 y del periodista Vladimir Herzog, en 1975.

Actuó en contra de la invasión de la Pontificia Universidad Católica de Sao Paulo (PUC-SP) en 1977, que fuera comandada por el coronel Erasmo Días, quien era secretario de seguridad en la época. Jugó adicionalmente un papel importante en favor de las víctimas de la dictadura argentina, en 1976. Adolfo Pérez Esquivel, ganador del Premio Nobel de la Paz en 1980 dijo que don Paulo, lo salvó por lo menos dos veces durante la dictadura militar en el Brasil. En 1985, creó la Pastoral de la Niñez, con el apoyo de su hermana Zilda, quien falleció en el terremoto de Haití en 1980, en donde se encontraba realizando ayuda humanitaria. Ella también fue fundadora y coordinadora internacional de la Pastoral de la Niñez y de la Pastoral de la Tercera Edad, organismos de acción social de la Confederación de Obispos del Brasil. En 28 años como Arzobispo construyó 43 parroquias, desarrolló 1,200 centros comunitarios e incentivó y apoyó el surgimiento de más de 2 mil comunidades eclesiales de base, en la capital paulista. Al fallecer a sus 95 años, el pasado miércoles 14 de diciembre, el exministro de Finanzas Públicas del Brasil, Luis Carlos Bresser Pereira escribió: “Fue uno de los hombres más extraordinarios que conocí. Durante los veinte años de la dictadura militar, él fue la personalidad pública que el régimen más temía… Él fue un incansable y corajudo defensor de los derechos humanos, porque él muchas veces enfrentó el poder de los militares… Pero cuando estuvo al frente de la Diócesis de Sao Paulo, don Paulo se convirtió, al final, en la figura mayor de la Iglesia católica en la lucha por los derechos humanos y por la democracia. En un período en el cual las élites económicas brasileiras daban pleno apoyo al régimen militar, él, rompiendo con la tradición de la Iglesia católica, no se asoció a esas élites y se transformó en una especie de conciencia moral de la sociedad brasileira”. Gracias a su libro Brasil: Nunca Más y a mis comentarios en los periódicos de Guatemala, tuve el honor de conocer a monseñor Juan José Gerardi y Conedera, otro hombre extraordinario, de la misma Iglesia y con la misma convicción y coraje. RIP ambos.