Lunes 14 DE Octubre DE 2019
Opinión

El futuro del trabajo

La revolución digital está cada vez más presente y, por lo tanto, la transformación social que la acompaña se dará.

Fecha de publicación: 24-12-16
Por: Juan Carlos Méndez

El mundo está cambiando a una velocidad que pocos pudieron predecir hace algunos años, hoy se afirma que estamos inmersos en la revolución digital, la era de la industria inteligente y de las grandes implicaciones que esta nueva realidad tendrá en nuestras vidas, incluyendo el tipo y calidad de trabajo disponible en el futuro. Se estima que el 50 por ciento de los empleos actuales desaparecerá con la robótica, el Internet de las cosas, la inteligencia artificial, etcétera, pero también nuevos empleos, que aún no conocemos, emergerán como resultado de esta transformación social que tiene como causa principal el avance tecnológico.

Alvin Toffler en su libro La Tercera Ola describía futurísticamente a finales de los años setenta esta nueva realidad. La primera ola se desarrolla alrededor de la agricultura de subsistencia, la segunda coincide con la revolución industrial y la tercera es una ola empujada por la globalización y la tecnología, esta última multiplica las capacidades humanas llevando la productividad mundial a niveles no conocidos hasta la fecha, pero a la vez trae cambios socioculturales importantes, como la aparición de las familias monoparentales, de conceptos como el prosumidor, que es la fusión entre productor y consumidor, o de una mayor soledad del ser humano.

En Guatemala vivimos las tres olas al mismo tiempo, por una parte las regiones rurales más lejanas aún practican la agricultura de subsistencia, la industrialización existe, pero sigue estancada desde hace varias décadas y está limitada a la fabricación de productos de bajo valor agregado y en ciertas capas de la sociedad, especialmente de la clase media y alta, se tiene mayor acceso a los beneficios de la tecnología.

Nuestros retos como país son cada vez mayores en la medida que las olas del desarrollo no llegan con la celeridad del caso a las zonas más recónditas y rurales, y despierta grandes interrogantes sobre nuestra capacidad para generar empleos dignos en la era global y cibernética. La revolución digital está cada vez más presente y, por lo tanto, la transformación social que la acompaña se dará, nos guste o no, y lo mínimo a hacer es prepararnos para ese futuro que no es tan lejano. La Agenda Digital del Estado es primordial para dirigir los esfuerzos con visión integral y de largo plazo, unida a las medidas que aún debemos tomar para acabar con la corrupción, plazas fantasmas, nepotismo en el Estado, sindicatos obsoletos, falta de meritocracia y mejorar nuestro modelo educativo que fue diseñado para la primera y segunda ola.