Jueves 15 DE Noviembre DE 2018
Opinión

El nuevo magistrado

¿Republicanos con el control de los tres poderes del Estado?

 

— Álvaro Castellanos Howell
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Esta columna se refiere a la elección que quedó pendiente durante el último año del gobierno de Barack Obama.

Es útil recordar que la Suprema Corte de los Estados Unidos de América se integra con nueve jueces o magistrados. Uno de ellos es el Presidente –Chief Justice– y los demás son llamados “Associate Justices”. Son electos de manera vitalicia, luego que se genera alguna vacancia.

Es el Presidente del país del norte el que nomina al sustituto, y el Senado lo confirma o no.

En una columna anterior, mencioné que la trascendencia de este tema se notó en uno de los tres debates presidenciales, pues fue el primer punto que se discutió entre los candidatos en aquel entonces.

Ahora que está claro quién fue el ganador, la composición del máximo tribunal estadounidense cambiará de manera importante.

Obama había nominado a un reconocido jurista, el actual Presidente dea la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia. Se llama Merrick Garland, y es admirado por sus opiniones. Es graduado de la Facultad de Leyes de Harvard con el reconocimiento magna cum laude, y se supondría el sustituto del famoso juez Antonin Scalia. Pero como decimos en buen chapín, se quedó con los colochos hechos.

Trump definitivamente nominará un nuevo candidato, y lo hará tan pronto como pueda, luego de su juramentación como el 45avo. Presidente de los EE. UU. Se espera que nomine a un jurista más conservador que Garland y así, salvar de alguna forma al actual Chief Justice, John Roberts, de no quedar en minoría aún siendo el Presidente de la Corte (Roberts es considerado conservador).

Me explico: de los ocho magistrados que han integrado el máximo tribunal desde el fallecimiento de Scalia, cuatro son liberales y cuatro son conservadores. Obama esperaba integrar el tribunal con un quinto liberal, más moderado, con el fin de obtener la aprobación del Senado. Pero este último se negó a conducir las audiencias de confirmación, argumentando la mayoría republicana que correspondía esperar hasta que hubiera nuevo Presidente, para proceder a llenar esta vacante.

Ahora que Donald Trump será quien presente al nominado, la Corte Suprema volverá a estar integrada mayoritariamente por jueces conservadores.

Así las cosas, la victoria electoral republicana hará que no solo el Ejecutivo y el Legislativo de EE. UU. estén controlados por ese partido. Se espera una Corte más conservadora, y más afín al famoso Grand Old Party.

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