Jueves 18 DE Abril DE 2019
Opinión

Temas ineludibles en el 2017

Remover el statu quo que medra de la crisis perpetua.

— Edgar Gutiérrez

Los países que se han recuperado del ciclón financiero de los últimos dos años, labraron sus acuerdos internos. Distribuir costos es tan complicado como repartir utilidades, si acaso no hay un marco de referencia que obligue a las partes a hacerse cargo de sus responsabilidades.

En nuestro caso la cuestión apremiante es la debilidad fiscal. El ciclón de 2008 golpeó, pero como la economía es de un solo piso los destrozos no fueron considerables, salvo para quienes habían colocado inversiones en el circuito financiero especulativo del exterior, que colapsó. De todos modos, con los rescates gubernamentales a los bancos estadounidenses, ellos también se han venido recuperando.

El ciclón era una oportunidad para levantar acuerdos, dado que las crisis exhiben con dramatismo los déficits, es decir, lo que no hicimos o hemos hecho mal. Pero nunca es tarde, pues ciertamente no necesitábamos un ciclón para despertar ni encontrarnos en la calle: inseguridad, expoliación de recursos naturales, competencia económica ahogada y otros temas que levantan la gran presa de nuestro desarrollo.

El tema fiscal será otra vez central en 2017 porque si no avanzamos sobre el no hay acuerdo posible ni sostenible. No es necesariamente que cualquier emprendimiento demande dinero y más dinero. Es que lo fiscal remonta al tipo de Estado que queremos y a la transparencia en la relación público-privada. Lo fiscal atraviesa la discrecionalidad del gasto público, todo un sistema paralelo de gasto, como nos recordó ayer el Editorial de elPeriódico. Es el único que, por ejemplo, emplea Tu Muni, una verdadera caja negra sobre el cual no hay, por supuesto, rendición de cuentas.

Se podrá alegar que estos no son temas inmediatos que resuelvan el flujo de caja del Gobierno. Cierto, son temas de fondo que no excluyen disposiciones inmediatas. Entonces el diálogo tiene varios tramos: el urgente, que debería de liderar el Gobierno Central y expandirse al Congreso de la República y a los sectores sociales. Sin desbloquear lo urgente difícil pasar al segundo tramo, el de las reglas transparentes para las dos caras de la medalla.

En consecuencia, es casi imposible otear el horizonte ¿qué tipo de Estado queremos? ¿Cuál es el modelo de seguridad que se desprende de él? ¿Cómo se promueve el desarrollo rural? ¿Por qué? Porque abordar estos asuntos es despertar otro ciclón. Hay un statu quo de la inseguridad, la conflictividad social y de los negocios bajo la mesa. ¿Quiénes medran de la crisis? Quienes encuentran rapidito caspa en el otro para patear la mesa.

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