Martes 23 DE Julio DE 2019
Opinión

La esquiva paz (I)

Resurgimiento de pugnas ideológicas.

Fecha de publicación: 22-12-16
Por: Mario Mérida

Compartiré en dos entregas la parte sustantiva de la ponencia presentada en el “Seminario regional la democracia, seguridad y derechos humanos verdad y justicia bases para la reconciliación nacional y consolidación de la democracia”; auspiciado por el Instituto Interamericano de Derechos Humanos, la Unión Europea y el Ministerio de la Defensa Nacional, en julio del 2004.

Inicié proponiendo un análisis del presente, para constatar que se estaban replicando los primeros años de la historia contemporánea (1944-1970). Que la agresión ideológica sustituyó la lucha armada, que se respaldó en las supuestas o reales causas del enfrentamiento armado. Enfaticé, que el escenario contemporáneo (julio/2004) presentaba indicadores claros que así lo advertían. Entre las particularidades relativas al tema central del seminario regional, estaban presentes: “Resurgimiento de pugnas ideológicas extremas entre miembros de las antiguas partes en conflicto; La intensa búsqueda de la condena mediática por parte del grupo ligado a la izquierda versus la libre aplicación de la justicia; El cuestionamiento de la calidad moral de quienes aducen haber sido víctimas, que justificaron su actuar ilegal en las precarias condiciones socioeconómicas y políticas del pasado; El rechazo por antiguos militantes de los grupos armados del principio de inocencia normado en la Constitución; La resistencia de aceptar la idea, que la verdad, no es la que cada uno de nosotros desea; El interés por la institucionalización de la responsabilidad colectiva, objetando una visión similar de su contraparte; La desconfianza de las partes antiguamente en conflicto hacia el sistema de justicia, no solo por su mediocridad y corrupción sino también por su alto nivel de politización; La constante denuncia mediática como instrumento para ejercer presión hacia los juzgadores” y, en la actualidad la criminalización de la formación y profesión militar. Transcurridos doce años, lo expuesto en esa oportunidad se ha profundizado.

Tema medular fue la verdad y la justicia, que: “Debían de ser vistas como un binomio perfecto, porque es a partir de la certeza de que un hecho es verdadero –comprobable–, que el juzgador puede impartir justicia imparcialmente. Sin embargo, en la práctica esto no es posible”. Porque se ejercen presiones para que las opiniones y los señalamientos se acepten como verdades irrefutables, atentando contra la obligada ética del juzgador.