Viernes 15 DE Noviembre DE 2019
Opinión

20 años de la paz y el tango

No estamos para festejos o para desperdiciar rosas blancas con cualquier ocurrencia.

 

Fecha de publicación: 21-12-16
Por: Miguel Ángel Sandoval

Es diciembre de 2016 y se multiplican los homenajes y festejos de la firma de la paz, de hace exactamente 20 años, que a diferencia del tango (que 20 años no es nada) son una eternidad y en verdad, sin nada qué festejar, acaso sí recordar los compromisos pendientes que son casi todos. Pues hay que ver con algún detalle los  festejos que se realizan, pues no representan ningún compromiso para impulsar una agenda pendiente.

Si somos medianamente rigurosos, los compromisos centrales duermen el sueño de los justos. Subrayo apenas cinco o seis entre ellos que son estratégicos: reforma judicial, reforma política, desmilitarización efectiva, reforma tributaria, derechos indígenas y salud-educación. Las resistencias para los cuatro primeros son de antología, salud y educación son derivación de lo que no se hace en los temas apuntados.

Son temas más que vigentes y que sin su abordaje y solución no podríamos salir del bache en que estamos y que se profundiza casi que por hora. Su solución no es una revolución ni nada parecido pero sería una vía para poder pensar a futuro en un país menos desigual, violento, miserable, corrupto e impune. Y sobre todo, no seguir como país hundiéndonos a ojos vista en la miseria, la desigualdad, la violencia.

Por ello no estamos para festejos  o para desperdiciar rosas blancas con cada ocurrencia de los funcionarios de turno y sus amigos de ocasión. Y no estamos para estudios, diagnósticos y consultorías que nos digan que falta lo mero principal. La agenda de la paz está estancada, en gran parte olvidada y no se ve la voluntad política para retomar los compromisos pendientes.

Con un grupo de amigos de la paz hemos pensado plantear una agenda 20-20 para iniciar el impulso de todo lo pendiente, teniendo como referente los 20 años transcurridos desde la firma de la paz con las malas experiencias que se acumulan desde entonces, para que con renovada participación y en un contexto que aun siendo adverso, nos dice que el único acuerdo político de país, viable y posible hoy por hoy, se encuentra en los compromisos de la paz tan vilipendiados. Incomprendidos y estafados pero a pesar de todo, vigentes.