Jueves 20 DE Septiembre DE 2018
Opinión

La justicia indígena más allá de las verguizas

Deben protegerse los derechos humanos.

— Gonzalo Asturias Montenegro
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Muchas veces, usted observó por la televisión a un grupo de vecinos de una comunidad indígena formando un círculo, en cuyo centro figuraba una persona de rodillas con el torso desnudo; y al lado, otra persona (muchas veces una mujer) con una vara en la mano, que haría de verdugo o ejecutor del castigo; y un anciano indígena dictando la sentencia consistente en golpes en la espalda desnuda del delincuente. Los golpes dejan sus marcas, y se ve que el torso de la persona sangra, mientras hay contorsiones, y un rostro que expresa dolor. (¡No es para menos!)

Si los golpes fueran propiciados con un palo sería paliza; con látigo, latigueada o chicoteada (flagelación si fuera con algo semejante al flagelum romano); pero como es con una vara delgada, que en español se expresa correctamente como verga, sería una vergueada, pero yo prefiero usar el término latinoamericano de verguiza, salvo mejor criterio de lingüistas como el del colega y amigo Mario Antonio Sandoval, que podría ilustrar el caso.

El Procurador de los derechos humanos vio por la TV todos estos castigos corporales que son una clara violación de los derechos humanos, pero prefirió hacer mutis por el foro porque es obvio que considera el cargo como escalera política y de promoción personal, y no como una defensa sin doble moral de los derechos humanos. El haber denunciado estas verguizas lo hubiera enfrentado a las comunidades que gustan de esos castigos. ¡No le convenía políticamente! ¡La tribuna no le iba a aplaudir!

También hemos vistos otros castigos tales como cargar bultos pesados por largos trechos o el ostracismo, la expulsión de una persona de un territorio y prohibirle el retorno (¡que se vaya a delinquir a otro lugar!), lo cual es una violación del derecho de libre locomoción. Muchos de estos castigos pueden también significar tortura.

¿Cómo garantiza la justicia indígena la legítima defensa y el juicio justo? ¿Asegura una sola instancia el juicio justo? Como los veredictos estarían sujetos al escrutinio de la Corte de Constitucionalidad, ¿qué pasaría si ya se aplicó el castigo, y no existió la posibilidad de una acción de inconstitucionalidad?

Como hay que entender que la justicia indígena sería un cuerpo vivo en evolución constante, ¿podría llegar a abarcar delitos que ahora no juzga, como podría ser el pago del salario mínimo? ¿Podría en el futuro considerar como salario mínimo para su circunscripción uno mayor que el que contempla la legislación nacional de hoy?

¿Podría haber hechos que no tienen castigo en nuestra legislación, pero que sí fueran considerados como falta o delito en la justicia ancestral, y que, por tanto, fueran punibles; y viceversa?

¿Podría la justicia indígena caerle encima a un diputado corrupto, aunque este goce de antejuicio porque el antejuicio es un concepto ajeno a la justicia indígena? ¿Podríamos llegar a ver por la TV a un Padre de la Patria recibiendo vergazos hasta sangrar? (¡Ni así perderían los diputados las mañas!)

¿Es la justicia indígena jurisdiccional (que abarca a todas las personas en una circunscripción) o es solo aplicable a la población indígena?

A quienes se oponen al pluralismo jurídico (entre los que no estoy yo) les digo que solo hay dos posibilidades en un Estado de Derecho reprimirlo o que el Congreso cree el respectivo andamiaje jurídico. Pero en todo caso es urgente un debate público y no solo intramuros como hasta ahora porque la mayoría de la población aún no está suficientemente informada al respecto como lo reveló la encuesta hecha por Prensa Libre.

The Devil is the detail. Yo aquí veo cachos de, como diría Cantinflas, Don Sata. Efectivamente, el diablo está en muchos detalles que ahora son cabos sueltos.

Y apropósito de diablo, quemémoslo hoy según la tradición chapina que no debe morir, y que es parte de nuestra identidad. ¡Yo ya tengo lista la piñata de diablo y los cohetes!

gasturiasm@gmail.com

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