Viernes 24 DE Mayo DE 2019
Opinión

Marchas de indignados

Dialogando se nos pasará la vida y nos saldrá musgo por todo el cuerpo.

Fecha de publicación: 01-12-16

La corrección política es la máscara que asumen los supuestos representantes de una sociedad no representada, ungidos en la sopa del pasado conflicto interno con afeites y cosméticos. Los dictadores nos mal acostumbraron a decidir unos por todos, y cuando pasamos a la Democracia, caímos en manos de otros cuantos que piensan que lo que ellos creen es lo que el pueblo quiere o necesita, lo cual no siempre es cierto. Ahora los representantes de minorías se exhiben en fotos y videos con las manifestaciones multitudinarias espontáneas del año pasado al fondo, para respaldar demandas de todo tipo, para decidir una ley o una reforma, para pedir que se expulse a una empresa en particular, para que se proteja a los venados o qué sé yo. Cuidado, porque no fue así. Las marchas de votantes indignados fueron para sacar del poder a mandatarios mentirosos por quienes se había votado, al hacerse evidentes sus actos de corrupción, y cayeron. Se les cobró la deslealtad, y cada quien para su casa. Las manifestaciones no fueron para lo que ahora muchos utilizan. Da hasta pena ver los videos de tantos malintencionados utilizando la imagen de las marchas multitudinarias para fundamentar sus propósitos particulares o divisionistas.

Hemos llegado a tal nivel de confusión en las funciones y deberes, que esta semana hasta se escuchó un llamado de la cabeza internacional de la CICIG a manifestar frente al Congreso. Espero estar equivocado y haber entendido mal el comentario en los medios, porque sería absurdo y lamentable. Aunque el retrato público de Iván el Terrible, Thelma Aldana y Jorge De León observando el curso de la sesión de nuestro pobre Congreso, me parece patético, como de circo romano. ¿A dónde hemos llegado?

¿Será que verdaderamente nos interesa saber lo que piensa y quiere la mayoría? Ese señor “pueblo” por el que ahora tantos se llenan la boca. Vayamos a la calle y preguntemos, porque a la gente lo que le preocupa es la falta de empleo, la extorsión en los barrios, el secuestro de niños, por ejemplo. En encuestas, la población aprueba la aplicación de la pena máxima, y lo que crea el Procurador de los Derechos Humanos es mentalidad de minoría. No estoy diciendo que la pena de muerte sea necesaria, sino que quienes se dicen representantes del pueblo no lo son.

La inmensa mayoría de la población no quiere manifestaciones ni bloqueos de puñados de gente para forzar decisiones en su nombre. Hay un abuso de lo políticamente correcto, porque nadie hace nada, y ante el primer sentido de oposición salta el llamado al diálogo. Dialogando se nos pasará la vida y nos saldrá musgo por todo el cuerpo. Ya es tiempo de actuar, de hacer, sabiendo que la población no soportará otro acto desleal, porque cuando la mayoría se indigna no pregunta ni requiere de supuestos representantes.