Martes 16 DE Julio DE 2019
Opinión

Donald Trump

Celebremos el fin del intervencionismo, el paternalismo y la vergonzosa limosna condicionada.

Fecha de publicación: 30-11-16
Por: Antonio Arenales

Los políticos y la prensa de izquierda estadounidenses buscaron convencer a la ciudadanía sobre que el señor Trump no tenía capacidad para desempeñar el cargo de Presidente; que su personalidad era un peligro para gobernar un país con armas nucleares y el mayor Ejército en el mundo; y que su proteccionismo comercial generarían una crisis económica mundial que terminaría perjudicando a EE. UU. Para hacerlo se dedicaron a malinterpretar antojadizamente y fuera de contexto los mensajes del entonces candidato, los cuales tomados literalmente se prestaban a que políticos y periodistas deformadores de opinión les dieran significados y alcances propios de un incapaz, psicópata y suicida.

La ciudadanía estadounidense, que no está compuesta de retrasados mentales, no se tragó el engaño pese a la reputación, hoy más que nunca cuestionable, de medios como el The New York Times, Washington Post y CNN, que más bien pareció Clinton News Network. Los electores interpretaron correctamente al candidato, percibiendo lo que su leguaje “políticamente incorrecto” significaba y aprobaron su carácter, su ideología y sus propósitos. Trump es un nacionalista determinado a un mejor control de sus fronteras, empeñado en evitar la inmigración ilegal y expulsar a aquellos que cometen delitos; es un líder que no dudará en utilizar la fuerza militar frente a amenazas ciertas contra EE. UU., pero que objeta inmiscuirse en asuntos de otros países para imponer o construir esquemas democráticos inviables; y es un empresario exitoso que buscará que los acuerdos comerciales existentes y en negociación no generen perjuicios al favorecer inversiones en otros países y pérdida de competitividad para productos estadounidenses.

No hay razón alguna para que otros países tengan temor al presidente Trump, es preferible tener un interlocutor honesto y claro, que sabemos privilegia los intereses de su país, que a alguien que con hipocresía quiera imponernos cómo gobernamos el nuestro.

El presidente Trump sabe, por eso es un exitoso multimillonario, que para negociar acuerdos buenos y perdurables es necesario que todas las partes queden satisfechas y obtengan beneficios. Si actuamos con responsabilidad y buena fe podremos tener acuerdos sobre migración, seguridad y comercio que satisfagan los intereses de ambos países y establecer alianzas en causas comunes y de responsabilidad compartida.

Celebremos el fin del paternalismo, el intervencionismo y la vergonzosa limosna condicionada.