Viernes 24 DE Mayo DE 2019
Opinión

Internet es el enemigo #1 de la vieja política

El cerebro humano olvida fácilmente, la red no olvida nada.

 

Fecha de publicación: 25-11-16

Hace apenas unos 20 años cualquier duda o consulta sobre el pasado escrito de alguna figura pública había que hacerla en una hemeroteca con mucho tiempo y paciencia. Pretender escuchar algún audio, no digamos ver algún video era cercano a imposible. La tecnología, especialmente Google y las redes sociales han cambiado esta situación drásticamente. Hoy todos, no solo las figuras públicas, estamos sujetos a un escrutinio total de nuestro actuar presente, pero especialmente del pasado reciente. Hoy los padres ya no recomendamos solo aquello de que uno debe ser bueno y también aparentarlo, ahora prevenimos de que la reputación también pende de una foto o un video.

Considero que la razón principal de porqué vemos alrededor del mundo ese hastío con todo lo que representa la “vieja política” es precisamente la digitalización completa de nuestras memorias. Hoy cualquiera puede consultar en tiempo real desde su teléfono todo aquello que se nos ocurra o nos genere dudas. Esta inmediatez tiene obviamente sus pros y sus contras. En contra tenemos que ya no memorizamos nada, todo lo buscamos en la red. A favor está que ya no tenemos que aprender datos irrelevantes de memoria, pero más importante aún es que podemos analizar con exactitud lo que una persona pública dice o hace, y valuar su desempeño objetivamente. Este enorme avance seguramente está generando un cambio positivo en la calidad de gente que ingresará al servicio público de ahora en adelante. Habrá algunos muy buenos que no se animarán al escrutinio, pero los muy malos no durarán tampoco.

Hoy todo el mundo se sorprende del triunfo de Trump en EE. UU. porque no vieron venir el efecto del desencanto de muchos votantes, facilitado por el Internet. Cualquiera puede navegar y fácilmente encontrar un discurso de Bill Clinton del año 1995 donde dice exactamente lo mismo sobre los migrantes que dijo Trump en 2016. Entonces sin necesidad de nada ni nadie las personas llegan a sus conclusiones sobre sus opciones políticas. Lo mismo pasó entre Obama y Hillary, apenas hace ocho años se insultaban y ahora en estos meses salían abrazados. El votante norteamericano pudo ver sin mayor esfuerzo ni inversión la diferencia desde la pantalla de su teléfono inteligente y llegar a sus conclusiones.

En Guatemala todavía no acostumbramos hacer tanta búsqueda y nos concentramos más en apagar los incendios nuevos que vienen con el nuevo día. Pero basta hacer un ejercicio muy sencillo de ver los encabezados periodísticos de tan solo hace un año. Allí veremos exaltaciones periodísticas a lo que Jimmy Morales representaba como presidente electo para el país, un triunfo abrumador sobre la vieja política. Se criticaba a Taracena y a la UNE por querer dirigir el Congreso y no entender los vientos reformistas del voto popular. Hoy en cambio, el presidente Morales es considerado en los mismos medios un representante excepcional de la vieja política y ahora resulta que él hace meses odiado Taracena y la UNE son sinónimos de reformas y progreso y cualquiera que no esté con ellos atenta contra la CICIG, MP y el futuro.

La conclusión es que esta memoria digital nos ayudará a tomar mejores decisiones en el futuro, pero para mientras hay que aprovecharla en este presente convulso y no nos dejemos llevar por aquellos que solo están viendo el día de hoy. Analicemos fríamente quiénes son los que nos hablan de panoramas negros y comparemos sus actos anteriores. Seguramente podremos ver que no son los más indicados para atormentarnos. No podemos ni debemos poner en riesgo el futuro por opiniones miopes y subjetivas. Aprovechemos ese caudal de información y hagamos nuestra propia búsqueda de la verdad y participemos de ese cambio que le urge al país.