Jueves 20 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Nuevo tacuche, no más remiendos

Quienes pretenden arreglar el viejo tacuche, lo único que logran es seguir desnudando la realidad trágica que se esconde atrás de un modelo de gobierno.

— Manfredo Marroquín
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El fracaso de cada gobierno de turno está asegurado cuando en lugar de confeccionar un nuevo tacuche, es decir apostar por el diseño de nuevas políticas, dedica el escaso tiempo de su mandato a hacer remiendos al traje viejo y desgastado que representa el actual modelo de gobierno, hecho a la medida del saqueo y el enriquecimiento ilícito y que ya no encaja en el actual cuerpo social pero que se quiere tallar a fuerza.

Pasa prácticamente con todos los temas que siguen haciendo crisis y que ocupan reiteradamente las principales noticias de los medios. Es por ejemplo el caso de la propuesta enviada por el Ejecutivo al Congreso para su aprobación, respecto a la concesión de la polémica Terminal de Contenedores en el Pacífico, la cual difícilmente verá un escenario de estabilidad jurídica dado el origen espurio que le vio nacer. Aun con una aprobación del mismo Congreso, que por cierto no se ve segura, el proyecto quedará sometido a recursos, amparos y querellas de parte de cualquier persona que considere la nulidad de todo lo actuado como única solución. Y es que como dice el refrán “árbol que crece torcido, su tronco jamás endereza”.

Eso sin hablar de los problemas que aquejan a los dos puertos del país, tanto Quetzal como el del Atlántico, donde subsisten concesiones mal habidas en todos los servicios portuarios, quitando toda posibilidad de competitividad al país. La nueva administración tenía servido en bandeja de plata, la coyuntura para romper con el modelo de cooptación y captura de los principales puertos nacionales por parte de empresas y sindicatos, pero lamentablemente no vemos ninguna propuesta que no sea seguir dando larga vida al viejo esquema.

Lo mismo está pasando con otras áreas donde los servicios están colapsando y no se observa por parte oficial ninguna propuesta innovadora que represente una solución duradera. El transporte público tanto urbano como extraurbano y cuyo desastre es la principal razón por la que casi todos busquen adquirir un vehículo propio provocando la saturación de las calles y carreteras de todo el país, continuará sin ver la luz al final del túnel y más bien lo que posiblemente veamos será cómo el famoso proyecto del Transurbano, constituyó una estafa más anunciada desde antes de nacer, pero que por ser un buen negocio siguió su curso, cuando se den las capturas de los presuntos responsables.

Los servicios de salud pública están por igual confeccionados al molde de la cooptación y captura por parte de proveedores y gremios sindicales, y ministros van y llegan sin pena ni gloria, pues primero sucumben al peso de las presiones y los problemas, pues insisten en querer enderezar el tronco del árbol torcido.

La reconstrucción de la red vial literalmente carcomida por la corrupción tampoco se ve posible en el corto plazo, apenas ha ejecutado un 50 por ciento de su presupuesto a mediados de noviembre, la cartera de Comunicaciones dados los enredos legales y procedimentales que impiden una ejecución más eficiente sin caer en los vicios tradicionales de adjudicar sin concurso.

Podemos seguir pasando revista a todos los temas que hacen crisis recurrentemente y veremos el mismo patrón: quienes pretenden arreglar el viejo tacuche, lo único que logran es seguir desnudando la realidad trágica que se esconde atrás de un modelo de gobierno donde nada se arregla hasta se arregle todo.

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