Domingo 18 DE Noviembre DE 2018
Opinión

El falso recurso de manipular el tiempo

El tiempo es un medio elástico, usado según las circunstancias y los intereses dominantes.

— Renzo Lautaro Rosal
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La variable tiempo se ha asociado a la política desde tiempos inmemorables. Se la ha usado como recurso para presionar la aprobación de decisiones y leyes, para poner al contrario contra las cuerdas. Pero también para darle largas a asuntos difíciles, para enmascarar oposiciones, como medio para obstaculizar iniciativas bajo formas sutiles. El tiempo es un medio elástico, usado según las circunstancias y los intereses dominantes.

En la actualidad, cuando se ha iniciado la discusión de las reformas constitucionales en el Congreso, sale a relucir, nuevamente, ese recurso. En lugar de salir diciendo con claridad los argumentos centrales, grupos diversos generan una campaña de oposición velada argumentando más tiempo y más información para la discusión de la propuesta. Plantean una simple argucia: si no ha leído la propuesta, opóngase. Eso en otras palabras significa darle largas hasta que el cansancio, la acumulación de miedos o la coyuntura cambiante motive el cambio de canal. Apelan a repeler todo lo que implique reformas, calificándolo de riesgoso y casi siniestro. Provocan la salida de los fantasmas, que a manera de peste que pretende inundar las corrientes de opinión, aprovechar los intersticios de los dudosos, desconectados y apáticos para atraparlos bajo el discurso que es mejor no meterse a camisa de once varas. Insistir en continuar como estamos; para qué hacer al lado e inutilizar los espacios de opacidad si es precisamente en esas zonas donde se han gestado los grandes procesos de acumulación del poder y de recursos. A lo sumo, reformas a leyes ordinarias para dorar la píldora.

Las reformas constitucionales son un paso hacia la consolidación del cambio permanente e irreversible demandado desde el año pasado. No es posible que grupos que se congratularon con lo sucedido ahora muestren su incoherencia y parcialidad hacia los generadores de impunidad. La propuesta tiene una clara pretensión: no es posible avanzar en la lucha contra la corrupción, si las reglas del juego no se transforman y el sistema de justicia no se fortalece.

El tiempo se ha usado a conveniencia. Ha sido el recurso para empujar el acelerador a tope para aprobar, por ejemplo, la Ley Emergente para la Conservación del Empleo (para mantener los beneficios y extensiones fiscales hasta por diez años a las industrias textiles y call centers), los créditos leoninos con la banca internacional para la ejecución de proyectos que tiempo después han resultado en símbolos de la corrupción desbocada, como los contraídos para la construcción de la carretera que uniría las fronteras con El Salvador y México; las declaraciones de estados de sitio (que no son más que expresiones políticas en momentos de tensiones e ingobernabilidad que no sirven para nada, más que para compras ‘express’).

El tiempo es utilizado en forma antojadiza por los intocables; los mismos que ahora tienen caras, nombres, a quienes se ha develado buena parte de sus formas de actuación. Ceder el terreno a la oposición a las reformas, es simplemente quitar un importante valladar para que lo avanzado solo sea temporal. Conviene que quienes tengan argumentos válidos para mejorar la propuesta tomen distancia y no terminen en la misma gaveta de los hoy envalentonados.

renzolautaro.rosal@gmail.com

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